El veneno sigue siendo el principal problema en la conservación del Quebrantahuesos.

Actualmente existen 350 ejemplares en todo la cordillera pirenaica, de los cuales el 60% se encuentran en la vertiente aragonesa. Podemos diferenciar en Aragón 56 parejas y 160 jóvenes pre-adultos.

La presencia del Quebrantahuesos en el Pirineo se ha visto incrementada en los últimos años gracias al Plan de Recuperación que desarrolla el Departamento de Medio Ambiente. Pero como especie todavía en peligro de extinción, a los pocos casos de reproducción hay que añadir los continuos casos de envenenamiento. El motivo se desconoce pero las sustancias venenosas suelen ser productos con altos componentes tóxicos, cuya compra y consumo suele ser barato y discreto. Las consecuencias son mortíferas y su posible utilización puede venir provocado para combatir posibles plagas en los campos de cultivo o la eliminación de roedores en granjas.

La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos exige que cada vez se tomen medidas más severas contra la muerte indiscriminada de las especies. Desean que se lleve a cabo la investigación en la comercialización de estos productos. Además de las muertes por envenenamiento, la caza o la ubicación de algunos tendidos eléctricos están provocando una disminución de la población, si bien este problema sigue siendo mayor en la zona navarra.

El proyecto para la recuperación del Quebrantahuesos lo llevan a cabo 7 personas además de varios colaboradores. El trabajo diario se basa en el análisis científico de la especie, el seguimiento rutinario de campo, el abastecimiento de comida y el análisis de la educación ambiental y conservación del Quebrantahuesos, además de la gestión con cazadores y parques eólicos para evitar su desaparición. La Fundación viene trabajando desde 1990 en la supervivencia del Quebrantahuesos y en la problemática de su crecimiento poblacional en el Pirineo.

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