Elecciones en euros.

Esther Puisac

Por si no lo recuerdan, nos queda un año para entrar en periodo electoral. Entramos a partir de ahora en plena precampaña, mucho peor que la campaña en sí, porque es como si no existiera campaña pero está allí, camuflada. Un momento en el que debemos tener nuestro sentido de oyentes, lectores y televidentes mucho más agudizado, analizar el caudal informativo que desde los partidos inunda las redacciones a partir de ahora. Hay un truco infalible para saber que debemos estar alerta, y que simplemente es recordar que cuando nuestros vecinos franceses hablan de elecciones, después vamos nosotros.

Por el momento, ya sabemos que el PSOE ha constituido el grupo encargado de estos trabajos, y que en el PP ya han comenzado también a tratar el asunto. De aquí a nada, deben decidirse las listas para ayuntamientos y para las Cortes Aragonesas, y entre puñaladas internas que nunca sabremos, trepas que se adelantan por la derecha a otros, pisándoles si hace falta en el ojo, y sorpresas maniobradas de última hora, transcurrirá la información de aquí a dentro de un año.

Mientras tanto la lucha está en el ring de los presupuestos. En el Ayuntamiento de Huesca saben que es la última oportunidad para conseguir el dinero que a lo largo de este 2002 y parte de 2003 se convertirá en obras que luego sirven para mostrar y demostrar a los votantes.

Lo más gracioso de todo es que los próximos comicios será mejor que todos llevemos una tarjetita o la calculadora euroconversora. Y es que año y medio después de la implantación de la nueva moneda, quedará un poco obsoleto hablar en pesetas. Y tanto millón, tanto millón, que siempre se promete en inversiones a un sitio u otro, ahora serán tan sólo un manojillo de billetes. ¿Cómo serán los mítines que nos digan que el Altoaragón va a recibir cientos de miles de euros? ¿qué tal o cual proyecto va a recibir, por ejemplo, 50.000 euros? Todavía cifras ridículas para impresionarnos, que quizá harán que los políticos se enfrenten a su examen cuatrianual de forma más sincera, más honesta.

O al menos tendrán que invertarse una nueva táctica para hacernos elegir la salsa en la que vamos a ser cocinados durante los cuatro años siguientes.

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