El "botellón" en Huesca está en locales y pisos de jóvenes

Según los estudios Huesca es una de las ciudades en las que menos se practica este fenómeno pero, por el contrario, se realiza otro tipo de prácticas. Así es habitual que los jóvenes compren bebida en los supermercados y luego la consuman en los numerosos locales que tienen alquilados a lo largo de la ciudad.

Ello supone que el consumo no se produce exactamente en la calle, como ocurre en otras ciudades, pero el problema de fondo, el consumo de alcohol de los jóvenes, algunos de ellos menores de edad, existe en Huesca como en el resto de España dice Jesús Núñez, Miembro del Consejo de la Juventud.

Los números cantan: en Huesca los jóvenes gastan más del 60% de su paga en alcohol. Eso supone una media de entre 8 y 10.000 pesetas. En este aspecto no hay diferencia entre chicos y chicas, es más, las urgencias hospitalarias vienen a indicar que han aumentado las atenciones por intoxicación etílica en mujeres.

Habitualmente los jóvenes compran las bebidas en establecimientos de alimentación y las consumen en los locales hasta las 2 ó 3 de la madrugada, momento en el que acuden a las zonas de marcha. Una marcha que se prolonga hasta la mañana del día siguiente.

La legislación vigente, marcada por la DGA, prohíbe la venta de Alcohol a menores de 18 años en todo tipo de establecimientos. Los menores, dice Carlos Mostajo, Responsable de Bares y Cafeterías de la Asociación de Hostelería, suelen buscar a un familiar o conocido mayor de edad para que efectúe la compra.

Se proponen desde el Gobierno medidas restrictivas para evitar el consumo indiscriminado de Alcohol, mientras que expertos como el Sociólogo Manuel Marco apuntan que sería mejor ir a una concienciación de los jóvenes, porque al final serán ellos quienes decidirán en última instancia, por encima de las restricciones que se les impongan.

Algo distinto es otro fenómeno que se produce en Huesa consistente en que los clientes de los bares salen a realizar su consumición a la calle, con lo que también se termina molestando a la vecindad.

En resumen, en Huesca los jóvenes consumen tanto alcohol como en el resto de ciudades y los vecinos de determinadas zonas sufren la existencia de establecimientos hosteleros que, incumpliendo la normativa vigente, permanecen abiertos hasta altas horas de la madrugada.

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