Prohibir el botellón

Beber por beber y hacerlo rápido. La mitad de los jóvenes españoles entre los 15 y los 19 años sigue este ritual los fines de semana según revela la última encuesta del Plan Nacional sobre Drogas. La moda cambia según las ciudades, en Madrid y Sevilla, los adolescentes sacan las botellas calles y plazas. Los botellones se plantean como una alternativa temporal a los precios de los locales y a los precios de otras ofertas de ocio como las entradas de cine, teatro o conciertos. Aquí en Huesca, como los alquileres son más baratos, los jóvenes prefieren beber en pisos y locales alquilados, aunque también hay plazas y vecinos que se quejan de los restos y los ruidos que deja el paso del botellón.

Y ahora de pronto se hace un congreso en Madrid sobre jóvenes, noche y alcohol. Y sacan a relucir lo de botellón, un problema que no es nuevo y al que se enfrentan desde hace varios años muchas familias cada fin de semana.

La primera en la frente. El ministro de Interior sale diciendo que el Gobierno va a sacar una ley que solucionará el problema del botellón de manera tajante: no se podrá beber en la calle y además estará prohibido para los que tengan menos de 18 años. ¿En serio piensan que con eso van a lograr algo? Porque parece que lo único que se va a conseguir es que el botellón emigre de la calle a otro lugar, que se haga lo mismo pero a escondidas. Algo todavía más atractivo incluso para los adolescentes.

Quizá habría que tratar de que no sólo las autoridades sino también la industria, los padres, los educadores, los establecimientos y los propios adolescentes, sobre todo ellos, se conciencien del problema. Beber para ellos es algo normal. Están habituados a una cultura de la tolerancia que es muy difícil cambiar de un día para otro. Las leyes prohibicionistas no van a solucionar el problema habrá que comenzar primero por educar a los jóvenes en un consumo de alcohol responsable y cívico.

Comentarios