Flores, joyas, dulces e historias de amor en el Día de San Valentín

Inmersos en una sociedad cada vez más consumista, fiestas como la de San Valentín, han llegado a perder en parte su significado, su valor e incluso su romanticismo. Celebraciones como ésta del Día de los Enamorados son esperadas con anhelo por nuestros comerciantes puesto que suponen unos ingresos extra en este mes de febrero, que nunca destaca precisamente por una gran actividad comercial. Corazones, anillos, colgantes, diamantes y hasta pasteles inundan estos días los escaparates.

En el caso del sector hostelero incluso se llega a adelantar o retrasar la celebración según convenga. Este año, por ejemplo, numerosos restaurantes proponen a los clientes románticas cenas con menú especial San Valentín el próximo sábado, día 16.

Pero dejando el consumismo a un lado, hablar de enamorados supone hablar de esas parejas que, según la historia o la leyenda, se han distinguido por su amor desafortunado. Son historias de amor célebres las de Romeo y Julieta, Marco Antonio y Cleopatra, El Cid y Doña Jimena, Calixto y Melibea y, por supuesto, la de los turolenses Diego Marcilla e Isabel de Segura.

En el Alto Aragón se cuentan al menos media docena de historias de amores célebres en distintas poblaciones como Albelda, Blecua, Barbastro o Graus. De la leyenda Grausina, del siglo XVI, todavía queda la frase ?Rodrigo ama a Marica? grabada en la piedra del antiguo palacio de Rodrigo de Mur.

Historia de San Valentín

Desde más de 1.500 años, el día 14 de febrero se conmemora la festividad de San Valentín. Este santo fue nombrado obispo de Interamma en el año 270, después de Cristo. En aquella época, el emperador Claudio II había prohibido el matrimonio. Pero Valentín, haciendo caso omiso al edicto del emperador, se dedicaba a casar en secreto a las parejas.

Cuando Claudio II se enteró trató de que el obispo renunciara a llevar a cabo estas prácticas de su religión y trató de obligarle a que se convirtiera a la religión de los dioses romanos. Ante la negativa de San Valentín, el emperador ordenó apalearlo, lapidarlo y que finalmente fuera decapitado.

La historia cuenta que mientras Valentín estaba en la cárcel, esperando la ejecución, se enamoró perdidamente de la hija ciega de su carcelero, a la que logró devolver la vista milagrosamente. Antes de ser decapitado le dejó un mensaje de despedida a la joven que finalizaba diciendo "De tu Valentín". Fue en el año 496, cuando el mártir Valentín pasó a ser patrono de los enamorados.

Además de este santo, otro de los personajes destacados de este día es Cupido, representado como un querubín desnudo, que según la mitología romana era hijo de Venus, diosa del amor, y lanzaba sus flechas impregnadas de una poción amorosa que hacía que las parejas se enamoraran.

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