Cartografía de una soledad. El mundo de Ramón J. Sender.

El próximo día 4 de febrero, a las 20,00 h, tendrá lugar en el Museo de Huesca la inauguración de la exposición CARTOGRAFÍA DE UNA SOLEDAD. El mundo de Ramón J. Sender organizada por el Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno de Aragón, con motivo de la celebración del Centenario del nacimiento de Ramón J. Sender.

El 3 de febrero de 2001 el Museo de Huesca fue el escenario de apertura del año Sender, con la presentación de los actos incluidos en el programa de actividades organizadas por el Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno de Aragón, bajo la dirección de José-Carlos Mainer. Un año después, la memoria continúa activa con la inauguración en el Museo de Huesca de este proyecto expositivo, dirigido por Juan Carlos Ara y Chus Tudelilla, que ya fue presentado en el Museo de Zaragoza y en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

CARTOGRAFÍA DE UNA SOLEDAD quiere ser un recorrido por la trayectoria vital y literaria de Ramón J. Sender. La sucesión de los diferentes lugares, momentos históricos y ámbitos sensibles que sustentan y explican la aportación de Sender a la literatura universal aconsejaba un planteamiento expositivo de naturaleza referencial, alejado de la mera sucesión de datos y acontecimientos, aun cuando su presentación participe de la ineludible secuencia cronológica. El tiempo y su memoria, la memoria del tiempo, vertebran en último término la muestra.

Con estos propósitos, la exposición aparece troquelada en seis grandes capítulos que atienden al mundo personal de Ramón J. Sender tanto como a la evolución de su pensamiento y compromiso crítico, aspectos esenciales para iluminar ese rico imaginario íntimo que supo reflejar en su creación literaria, periodística y plástica. En cada uno de estos apartados acompañan a Sender otros artistas que manifestaron un similar modo de ser y estar en el agitado mundo del siglo XX, y cuyas obras comparecen con justa naturalidad al lado de una selección de libros, artículos periodísticos, documentos y pinturas de Sender.

El itinerario da comienzo con el capítulo Atlas de las primeras inquietudes que refiere los primeros años de formación del escritor (1901-1922) y que incluye un mosaico fotográfico -a escala personal- de los lugares vividos, y también sus primeras colaboraciones en la prensa. Le sucede Impresiones del carnet de un soldado, centrado en la experiencia de la guerra de Marruecos (1923), definitoria para la maduración de su obra; escritos, primeras novelas, documentos, pinturas y fotografías atrapan la memoria de un paisaje clave en la literatura senderiana. El tercer apartado, Trazos desde Madrid, atiende a los primeros años de Sender en la capital de España (1924-1929), tiempos de Dictadura en los que fue depurando sagacidad crítica y destreza cronística, cualidades que habrían de desembocar en el decidido compromiso político y social de los años inmediatamente posteriores, como queda reflejado en el siguiente capítulo. De hecho, En rojo y negro (1930-1935) habla de certezas sociales y de la consagración de un joven escritor. Y no menos cruda y cierta fue aquella guerra (1936-1939) de la que da cuenta el quinto capítulo, La quiebra de lo humano, cuyo escenario trágico fue lugar de una contundente, íntima y reveladora respuesta de Sender. La soledad del exiliado habita el último tramo de la exposición (1940-1982): La memoria migratoria transparenta un espacio para el desarraigo, el de ese Sender solitario y ensimismado que hubo de hallar en la escritura el único refugio donde salvarse. Allí convivió con su memoria, la recreó y nos hizo partícipes de ella en inolvidables relatos.

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