Nuevas construcciones y casas en ruina conviven en el Casco Antiguo oscense

En este momento se están desarrollando numerosas obras en la parte antigua de la ciudad, tanto en remozado de fachadas, como en nueva planta. Unas intervenciones que contrastan con las abundantes ruinas que amenazan con caer.

Cerca de veinte obras distintas se están llevando a cabo en estos momentos en el Casco Antiguo de Huesca, entre aquellas de mejora de fachada, rehabilitación de edificio y construcción de nueva planta. Un movimiento que refleja la demanda que existe en el mercado de un tipo de vivienda que busca cierto encanto que no se da en otros puntos de la ciudad. En estos momentos, se están desarrollando obras en la Calle Goya, en la calle Justo y Pastor, en Zarandia, en la calle doña Petronila, o en Pedro IV.

Pero junto a las grúas y trabajos que levantan y renuevan edificios, existen todavía numerosas casas en ruinas que suponen un lacra estética y sobre todo un gran peligro para viandantes, incluso para los habitantes de esas casas. Casa Vilas, en las calles La Palma, Desengaño, Peligros, o Arnedo. Algunos casos los derrumbamientos interiores o la ausencia de tejado llama la atención como es el caso de los número 8 y 10 de la calle Quinto Sertorio, los números 6 y 8 de la calle Alfonso I de Aragón y sobre todo el número 57 de la calle Pedro IV, en una vivienda en la que falta parte del tejado que se cubre con telas, y donde viven tres familias.

La Asociación de vecinos del Casco tiene contabilizadas alrededor de la veintena de edificios que se encuentran en ruina, mayoritariamente deshabitados.

Desde esta entidad se insiste una vez más en la necesidad que las instituciones públicas presionen a sus propietarios para el derribo, o incluso que se llegue a realizar desde las propias instituciones, ya que existen en algunos de estos casos, según apuntan, serios riesgos para las personas.

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