Los muros de Casa Vilas están cediendo.

Radio Huesca Digital ha penetrado en este inmueble para comprobar in situ el peligro que representa, eso por no hablar de la imagen que supone para los visitantes tener una fachada que el Ayuntamiento se ha visto obligado a vallar con el fin de evitar accidentes.

Tanto esta vivienda como las contiguas pueden venirse abajo en cualquier momento. Las techumbres presentan numerosos agujeros. Las palomas campan a sus anchas por las habitaciones, ahora abandonadas. Los excrementos llenan las escaleras de acceso, el olor es insoportable y las grietas se hacen patentes en prácticamente todas las paredes, algunas se han desmoronado ya. El sótano de Casa Vilas tuvo que ser apuntalado, las techumbres se vienen abajo. Cada temporal de lluvia supone un peligro y propiedad y técnicos municipales cruzan los dedos para que no ocurra una desgracia.

Lo peor es que debajo de estos inmuebles hay comercios que corren un verdadero peligro.

En medio de este lío el Ayuntamiento y sus técnicos municipales. Al Consistorio no le ha quedado otro remedio que vallar la fachada de Casa Vilas y ahora decidir.

Los oscenses asistimos a un tira y afloja que mientras tanto mantiene paralizada desde hace años una intervención en la manzana. La paciencia municipal se está terminando y solo falta la firma de los servicios de urbanismo para ir a la demolición inmediata.

De forma paralela uno de los propietarios minoritarios tampoco quiere entrar en una Junta de Compensación que daría vía libre a la intervención urbanística.

Esta manzana es una de las patatas calientes que le ha tocado gestionar al Consistorio. Los intereses particulares en contraposición con los generales, los dos legítimos, pero si el Ayuntamiento se ve obligado a elegir siempre debe decantarse por el interés de la ciudad, de toda la ciudad.

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