El chacachá del tren.

Esther Puisac

Año 2002. Planeta Tierra. Europa se une más gracias a la moneda única. Las comunicaciones van por teléfono móvil o por internet. El hombre está ya cansado de dar vueltas por el espacio. En Huesca, llega el primer tren eléctrico. Y lo hace después de décadas de lucha para que el sentido común imperara y se dieran cuenta que una capital de provincia debería haber estado conectada a ciertos servicios ferroviarios desde hace tiempo.

Es extraño lo que pasa en esta tierra. Y es que tras años y años de lucha, se consiguen inversiones del Gobierno en la electrificación. En pesetas, cifras mil millonarias. Y poco más tarde se anuncia que no sólo vamos a tener electricidad, sino conexión con las redes de Alta velocidad. Pero no sirve, o al menos no completamente, la electrificación inicial para los trenes veloces.

Y por eso, y porque no queda nada claro que todo vuelva a ser igual si se aplica un nuevo modelo de vía, se pide que en vez de una convertible, haya dos: una de ancho ibérico y otra del internacional. Y al ancho, a la inversión, se unen los horarios, y un montón de cosas que han hecho de este lunes un día extraño, en el que lo que tenía que haber sido algo alegre, porque algo tenemos que antes no teníamos, se ha convertido en una llegada de tren extraña, en un convoy del que parecía que iba a bajar el señor Marshall.

Un acto en el que unos pedían y se quejaban, y con razón; y otros se alegraban de las inversiones y con razón también.

Y quizá los que más hayan disfrutado hayan sido los señores y señoras mayores que han visto animado su paseo diario por la ronda de la Estación y han querido participar en este jolgorio.

Y entre galgos y podencos, el tren de Canfranc, esta mañana, ha seguido entrando haciendo maniobra.

¿ Adivinan cuál será la próxima estación?

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