Cartas al Director: Comienza una nueva etapa

José Ángel Biel Rivera Vicepresidente del Gobierno de Aragón

En noviembre de 1993, las Cortes de Aragón aprobaron la Ley de Comarcalización, fundamental para nuestro territorio y nuestro futuro y de una trascendencia similar, como ahora se demuestra, a la normativa que en otro ámbito dio lugar al desarrollo del Estado de las autonomías. Casi diez años después, los aragoneses podremos contar con otra norma que desarrolla la ley "madre" de la Comarcalización, y que la complementa hasta hacer firme un proceso que ya es una realidad en la mayoría de nuestras delimitaciones. La Ley de Medidas de Comarcalización permitirá dotar a las Comarcas de las competencias, recursos materiales y personales necesarios para que el proyecto termine de consolidarse como una realidad, eficaz y directamente dirigido a solucionar nuestros históricos problemas territoriales, derivados de la enorme dispersión de la población y de los servicios e infraestructuras que permiten proveer a ésta de calidad de vida. El símil puede mantenerse, siempre que salvemos las distancias, porque el proceso de descentralización que acometemos en Aragón es tan importante como el que en su día se puso en marcha con la creación del Estado de las autonomías. La diferencia estará en que los aragoneses queremos hacerlo mediante un modelo "simétrico" de asignación de competencias a las comarcas, acorde con la realidad de cada una de ellas, y equilibrado para todo nuestro territorio. Nos encontramos ante una pequeña revolución, el proceso de descentralización de más calado en España después de la configuración del Estado de las autonomías, y mucho más avanzado que otros modelos ya aplicados como el catalán, porque dota de herramientas a las comarcas y avanza en su creación desde abajo, es decir, de acuerdo con las necesidades y aspiraciones que plantean sus representantes. El Gobierno de Aragón, a través del Departamento cuya representación ejerzo, envió a las Cortes el proyecto de ley de Medidas de Comarcalización con el mismo ánimo de consenso que ha acompañado a todo el proceso hasta el momento. El respaldo político y social aportado desde grupos parlamentarios, alcaldes y ciudadanos ha sido y es fundamental para sacar adelante este proyecto común, en el que la normativa con la que ahora nos dotamos supondrá un hito, un paso adelante muy significativo para construir un futuro de igualdad de oportunidades para todos los aragoneses, con independencia, lo he dicho muchas veces, del lugar donde vivan o trabajen. Creemos firmemente en un proceso de Comarcalización como el que estamos llevando a la práctica con la ayuda de todos, equilibrado, realista y ajustado a las necesidades de las Comarcas. Comienza ahora otra fase en ese proyecto, en la que se va a dotar a las comarcas de competencias y autonomía real, no de encomiendas de gestión; de recursos y de capacidades para atender las necesidades de los aragoneses sin duplicar funciones con otras administraciones, y de acuerdo con las necesidades de cada rincón de nuestro territorio. Porque confiamos en la Comarcalización de Aragón y en la capacidad de nuestros representantes comarcales para hacer posible un territorio más próspero y adecuado a lo que los aragoneses del siglo XXI necesitamos.

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