¿Profesionalidad o exigencia?

Luis Abadías

La llegada de Ismael Díaz al banquillo de la Sociedad Deportiva Huesca abre un debate sobre los planteamientos que un equipo de 2ª división B debe tener para poder competir con garantías en una categoría semiprofesional. Mayor dedicación es lo primero que el entrenador ha pedido al equipo con entrenamientos matinales como una de las primeras medidas. Esta situación no se pactó al principio de la temporada lo que tiene mosqueada a parte de la plantilla que por problemas laborales o de estudios tiene dificultades para poder entrenar con normalidad.

Ahora bien, hay otra pregunta en el aire. ¿Se quiere salvar al Huesca del descenso?. Si se ficha a Ismael Díaz con este planteamiento habrá que aceptárselo. Si no se habló en su día, es un fallo de la directiva que a lo mejor tampoco está preparada para la 2ª B. No es la primera vez que en Huesca se da este paso. A lo mejor no estamos habituados a lo que en otros equipos es habitual, por la falta de costumbre, pero debemos tener claro que el club azulgrana parte en desventaja económica y deportiva con muchos rivales y que si el equipo no se pone el mono de trabajo, en un mes se vuelve a tercera, ante la desilusión de una afición que si está demostrando que es de 2ª B.

La cuerda se está tensando por parte de Ismael Díaz con peticiones lógicas, pero que en Huesca no se entienden por falta de un proyecto, desde hace muchos años, y de una infraestructura de club de la que la entidad adolece.

Lo triste del caso es que se ha abierto un debate que no tiene nada que ver con lo que de verdad importa que es ganar el domingo al Calahorra, como una de las últimas opciones para seguir soñando con la permanencia.

Comentarios