Tan sólo los inmigrantes salvan el crecimiento de Huesca.

Tan sólo los inmigrantes salvan el crecimiento de Huesca. Concretamente, el pasado año 2001, Huesca creció en 538 personas, la práctica mayoría de ellas, inmigrantes llegados a nuestra ciudad.

A fecha 1 de enero de 2002, la población de derecho de Huesca ascendía a 46.916 personas, lo que demuestra que el crecimiento sigue siendo realmente lento. El año pasado nacieron más mujeres, y curiosamente, entre los 25 y los 30 años existe el mismo número de mujeres que de hombres, 1.836. La estadística comienza a mostrar claras diferencias a partir de los 35 años, momento desde el que, en todos los tramos de edad, hay más mujeres que hombres, llegándose a duplicar o incluso más en edades muy avanzadas. De hecho, Huesca cuenta, en total con 24.289 mujeres por 22.627 hombres.

De la provincia de Huesca son un buen número de habitantes, y también de Zaragoza. Pero en nuestra capital viven ciudadanos de todas las comunidades autónomas, destacando entre los no aragoneses los catalanes, como mayoría, seguidos por los madrileños.

El número de inmigrantes también se ha multiplicado en los últimos tiempos. En la actualidad, a fecha 1 de noviembre pasado, viven en Huesca 1178 extranjeros. De hecho, el pasado año llegaron a nuestra ciudad un total de 627 personas procedentes de otros países. La gran mayoría de ellos se han asentado en tres barrios: Santo Domingo y San Martín, y San Lorenzo, con 117 inmigrantes cada uno, y el Perpetuo Socorro, con 100 inmigrantes. Los países hispanohablantes constituyen el punto de partida de la mayoría de los extranjeros llegados a Huesca: 119 de estas personas proceden de Ecuador, o 60 de Colombia; sin embargo, desde África también llegan un buen número de nuevos ciudadanos a Huesca. El pasado año, 48 de Marruecos o 35 de Senegal. Los países del Este de Europa también tienen aquí nuevos habitantes: 42 de Ucrania o 24 de Rumanía, entre otros.

Tras el análisis del patrón se puede comprobar cómo Huesca va configurando su ciudadanía con gentes llegadas de otras muchas partes, mientras los oscenses no aumentan su población o abandonan la ciudad.

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