La teleasistencia salva la vida de una usuaria en Huesca

El servicio de teleasistencia de Cruz Roja ha hecho que lo que podía haber sido una desgracia tuviera un final feliz. Una usuaria de 83 años tuvo una caída en su casa la semana pasada. El problema es que la mujer, que habitualmente lleva el colgante con el que avisar en situación de emergencia, no lo llevaba en ese momento y consecuentemente no pudo dar la voz de alarma.

Sin embargo, los voluntarios del servicio de teleasistencia realizaron una llamada a la víctima ya que el servicio incluye el seguimiento periódico de los usuarios. Al no recibir contestación de la anciana, Cruz Roja trató de ponerse en contacto con familiares de la misma quienes confirmaron que tampoco atendía a sus llamadas. Finalmente, Cruz Roja remitió un comunicado a la policía y a través de una orden judicial los agentes entraron en la casa y encontraron a la mujer inconsciente en el suelo y con síntomas de deshidratación ya que llevaba tres días en esa situación.

La historia tiene final feliz ya que la anciana fue traslada al Hospital San Jorge donde en estos momentos continúa su recuperación.

La teleasistencia domiciliaria tiene en Huesca 1.475 usuarios. Es un servicio que presta Cruz Roja Española especialmente a los mayores a través de una Central atendida durante las 24 horas del día y los 365 días del año por 15 personas, de las cuales, un 50% son teóricos minusválidos. Unas funciones en las que también juega un papel fundamental el número de voluntarios, un total de 300.

A través de la línea telefónica y con un equipamiento de comunicaciones e informático específico situado en el centro de atención y en el domicilio de los usuarios, las personas mayores, con sólo pulsar el botón que llevan, pueden entrar en contacto verbal con un centro atendido por personal especializado.

Este servicio permite la atención en cualquier momento del día de las personas mayores o discapacitadas, con dificultades de movilidad o que vivan solas, ante situaciones de emergencia, soledad, crisis de angustia mediante línea telefónica, con sólo pulsar la señal de alarma. Igualmente facilita la atención de las emergencias en el domicilio, movilizando los recursos asistenciales que corresponda.

Este método permite, además, que las personas continúen viviendo en el hogar aunque carezcan de familiares que puedan apoyarles.

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