Un problema de ambición.

Luis Laiglesia

En Huesca y Aragón nos conformamos con poco. En Madrid se nos contenta con pequeñas inversiones, con las migajas de los planes de desarrollo del país.

Decimos esto por la llegada de la alta velocidad o velocidad alta a Huesca, la construcción de determinadas autovías, como la Pamplona-Huesca-Lérida o las conexiones europeas que deben unirnos con el otro lado de los Pirineos.

El Presidente de la Confederación de Empresarios de Aragón lo tiene claro, ha dicho: ?En Aragón somos muy poco ambiciosos?, y no le falta razón.

Por qué la alta velocidad solo hasta Huesca, por qué solo también la apertura del Canfranc, por qué la Autovía Huesca-Lérida en el horizonte del 2010, por qué el Somport vía de comunicación interregional, por qué las obras del Pacto del Agua a cambio del trasvase.

Aún así parece que nos tenemos que ver más que satisfechos con las inversiones que al respecto está realizando el Ministerio de Fomento y el de Medio Ambiente.

Seamos serios, Huesca tiene que reclamar la puesta en marcha de una conexión ferroviaria que vertebre la provincia de norte a sur, lo del Canfranc es un anacronismo y su mejora, no el retoque que plantea Fomento, debe ser una aspiración, una exigencia de todos. Lo mismo ocurre con la Autovía Pamplona-Huesca-Lérida, es inaceptable que esta carretera no sea una vía de gran capacidad desde hace mucho tiempo; por lo menos desde que Borrell era Ministro de Obras Públicas. Y las estadísticas mortales, a pesar de que a alguno no le parezca bien, son también un argumento a esgrimir ante Madrid para exigir que esta inversión llegue a Huesca, y en los últimos 5 años 42 personas han muerto en esta carretera y no en otras, lo que no es, precisamente, una casualidad.

Y lo de las obras del Pacto del Agua, también clama al cielo. Que hay que regular los ríos es evidente, pero no a cambio de trasvasar caudales a regiones más ricas que la nuestra, sino porque a Aragón se le deben esas inversiones, porque, simplemente, es de justicia.

En resumen, nos conformamos con poco, porque, a pesar de lo que se quiera decir desde el PP ahora y desde el PSOE en su día, a la provincia de Huesca no llegan inversiones y las grandes infraestructuras siempre se desvían al acercarse al Altoaragón. No vaya a ser que vascos, catalanes o navarros caigan en un ataque de celos que haga tambalear la estabilidad política de la Moncloa.

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