Soplan nuevos aires. Huesca está en su camino.

Alberto Cebrián

Hace dos años se organizaban multitudinarias fiestas con motivo de la llegada del año 2000. Con el paso del segundo al tercer milenio sucedía algo similar, pensando que ocurría algo histórico. En definitiva, todo ello no suponía nada para las economías familiares así como para las cuentas de los países.

Otra cosa es lo de este año. No hay tales juegos en torno al calendario pero, si analizamos la realidad, podemos observar que ahora sí estamos ante un momento importante. Y no sólo me refiero en estas líneas al término oficial, el pasado 31 de diciembre, del servicio militar obligatorio, sino a la nueva dimensión que adquiere Aragón en el conjunto nacional y europeo a partir de algunos proyectos que van tomando cuerpo con una velocidad muy esperanzadora.

Estoy hablando de la Plataforma Logística de Zaragoza y del Parque Tecnológico de Huesca. En el primer caso, con la creación prevista de seis mil puestos de trabajo y muy vinculada con la llegada del AVE a Aragón, en principio, para finales de 2002. El consejero de Obras Públicas del Gobierno autónomo, Javier Velasco, apuntaba hace unos días que Huesca ha de aprovechar el proyecto de Alta Velocidad que el Ministerio de Fomento quiere poner en marcha entre la capital oscense y Zaragoza.

Esto, junto con la apertura del Túnel de Somport, aunque sólo con categoría interregional, supone una nueva dimensión del corredor Huesca-Zaragoza en el que se construye el Parque Tecnológico, con una inversión de mil quinientos millones de pesetas y con enormes posibilidades de expansión. La capital altoaragonesa se convierte en el punto de referencia de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación.

Vivimos momentos de enorme interés para el futuro de esta ciudad y de esta Comunidad Autónoma. Se observa un dinamismo en estos proyectos que auspician beneficios para las poblaciones de su área de influencia.

Pero si algo es histórico en este comienzo de año, es la llegada física del euro. Se habla de estabilidad económica, de facilidades para los contactos empresariales y comerciales entre países,... España participa de un proyecto de dimensión mundial como es la implantación de la segunda moneda del mundo, tras el dólar norteamericano. No obstante, mientras perdemos el tiempo en si pagamos con euros o con pesetas, en si las vueltas se dan en la nueva moneda o en la vieja,... en Alemania, estén seguros de que ya se han adaptado al euro.

Comentarios