El Centro de Estudios del Somontano quiere convertirse en 2002 en el referente de la actividad cultural de Barbastro

El Centro de Estudios del Somontano ha realizado una lectura muy positiva de la labor desarrollada durante el año 2001 en el ámbito de la investigación. Un trabajo que se ha plasmado en el lanzamiento de dos nuevas publicaciones: un CD Rom sobre el Puente de Santa Fe de Barbastro y el número cuatro de la colección de cuadernos ?Vero? sobre la historia del antiguo Hospital de San Julián y Santa Lucía.

Un tema con el que, según señalaba el presidente del Centro de Estudios del Somontano, Ignacio Alcalde, ?había una deuda contraída y se ha saldado brillantemente porque tras consultar todas las fuentes de información se ha editado un libro que recoge todo sobre el antiguo hospital?.

Otra de las actuaciones llevadas a cabo este año ha sido la convocatoria del tercer precio de investigación ?López Novoa? sobre las iglesias góticas del Somontano, y la presentación de otro nuevo premio para estudiar lo que fue en Barbastro el asentamiento y la vida cotidiana de las comunidades judías. Ignacio Alcalde destacaba que se trata de una actividad ?que sigue la estela de lo que fue durante el año 2000 la celebración del 900 aniversario de la incorporación de Barbastro al Reino de Aragón y que pretende establecer una idea de lo que fue la judería en la ciudad?.

Por otra parte, desde el Centro de Estudios del Somontano también se quiere fomentar la colaboración entre las instituciones, para lo cual está previsto que durante este año, tal y como confirmaba Ignacio Alcalde, ?se firmen sendos convenios con la Mancomunidad del Somontano para crear un nuevo premio de investigación y para conseguir que el Centro de Estudios sea el referente cultural para coordinar las actividades entre el tejido asociativo de la ciudad?, además de un acuerdo con el Ayuntamiento de Barbastro ?para gestionar El Moliné?, el antiguo molino harinero que ?una vez restaurado albergará un centro de interpretación de la molienda?.

Por último, durante el último año también han tenido continuidad actividades tradicionales como las jornadas micológicas y proyectos como el trabajo sobre la historia de Barbastro que reúne a más de veinte investigadores.

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