Cartas al director: Carreteras

Junta Directiva de la Asociación Turística Valle de Benasque

La Asociación Turística Valle de Benasque quiere, a través de este comunicado, expresar su opinión y transmitir su enorme preocupación con relación a un problema fundamental y estratégico que nos afecta negativamente: las carreteras de acceso al valle y sus principales zonas turísticas.

Hemos entrado en el siglo XXI y no haría falta decir más que la carretera de acceso al Valle de Benasque (desde Campo hasta Castejón de Sos - Nacional 260 -) se construyó hace 100 años. El último tramo, en concreto el Congosto del Ventamillo, se abrió al trafico el 31 de Enero de 1912. Después de tantos años el trazado sigue siendo el mismo y toda la inversión en esa mísera carretera ha sido alguna bionda, que convive con malecones de cemento en proceso de descomposición, el parcheado y alguna señal de tráfico que nos aclara que la señalización horizontal es ?orientativa?.

Se podría seguir en este escrito relatando más detalladamente y a modo de informe técnico todos los datos sobre anchura mínima (4,5 metros), nº de curvas (aproximadamente 200 en 18 Kms.), estado del firme, visibilidad en curvas, arcenes (no hay), estado de las cunetas (de 0 a 60 centímetros), etc.; también se podría hacer alusión al trafico que soporta y lo que supone el paso de vehículos pesados, sobre todo si hay que cruzarse con ellos en una curva donde sólo cabe el más grande. Todo lo anterior, además de los riesgos físicos que supone, tiene efectos muy negativos para un desarrollo sostenible de la zona, no sólo en el aspecto turístico sino también en el aspecto social.

Esta situación va a empeorar porque el tráfico va a seguir aumentando y porque no hay ninguna actuación prevista a corto ni a medio plazo y, salvo en momentos puntuales en declaraciones a la prensa, el interés real de los departamentos competentes nacionales y autonómicos sigue en el nivel habitual, o sea el mínimo.

Con mucha resignación este Valle podría seguir soportando esta discriminación, pero si a eso añadimos que la carretera que da acceso al principal foco turístico de invierno, la Estación de Esquí de Cerler, está en peores condiciones, con firme incalificable y mantenimiento invernal entre escaso y nulo, el panorama es desalentador. Máxime si tenemos en cuenta que por lo acaecido últimamente en las Cortes de Aragón (nadie quiere su titularidad), la situación se va a prolongar durante años.

Pero para acabar de rematar hay que denunciar también el deplorable estado del otro acceso a la Estación de Esquí: la carretera desde Cerler hasta el Ampriu.

Y por si no basta todo lo anterior, hay que hablar también del estado de la antes citada carretera (N-260), esta vez entre Castejón de Sos y Vilaller, carretera ?nacional? en la que en tres puntos concretos se ensaya el nuevo sistema para evitar que dos coches choquen de frente, ya que el ancho de la calzada es tan estrecho que sólo cabe uno. Esta carretera es por donde podrían acceder los turistas franceses y centroeuropeos, y por donde no accede nadie a no ser que sea imprescindible.

Año 2001: en otros sitios, qué envidia, se discute sobre la estética de las áreas de descanso, sobre la jardinería de las circunvalaciones o sobre la iluminación de las variantes. Aquí, en el Valle de Benasque, aun siendo de los más dinámicos y creadores de riqueza en cuanto al sector turístico se refiere (en el año 2000 el 20% de todas las pernoctaciones hoteleras habidas en Huesca y el 7,3% de Aragón fueron en el Valle de Benasque), estando a la cabeza de los procesos de calidad, y comprometidos con la idea del desarrollo sostenible, nos preguntamos en qué década del presente siglo disfrutaremos de unas carreteras mínimamente dignas.

Es innegable que, hoy por hoy y sin entrar en agravios comparativos, la Ribagorza y más en concreto el Valle de Benasque ?disfruta? de las peores comunicaciones de toda la provincia y que este atraso afecta a toda la comarca e incluso a las cercanas porque no son pocas las empresas de Barbastro, de Monzón, de Binéfar e incluso de Huesca en las que repercute de una manera importante lo que aquí acontece.

Hablemos de futuro: los presupuestos para el año 2002, tanto de la Administración Central como de la Autonómica no destinan ni una sola peseta a ninguna de las carreteares anteriormente citadas.

Creemos que es urgente dar soluciones.

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