Cartas al director: Cien años construyendo futuro

Antonio Ruspira Morraja.Presidente de la Cámara de Comercio e Industria de la provincia de Huesca.

Quienes hace ahora un siglo pergeñaron la idea de crear en la provincia de Huesca una Cámara de Comercio e Industria, siguiendo el modelo de las que ya existían en otras zonas de España y en Europa, se sentirían orgullosos de comprobar el éxito continuo y renovado de su iniciativa. Sobre todo porque no son frecuentes los organismos que pueden hacer gala de esta larga, fructífera y eficaz historia.

Partiendo de unos inicios modestos e inciertos, hasta llegar a la realidad actual, la historia de la Cámara es fruto del esfuerzo de las Empresas y Empresarios de la provincia de Huesca y de la labor de un numeroso grupo de personas, desde los miembros de las sucesivas juntas directivas hasta los empleados de la institución, durante estos primeros cien años de actividad cameral.

En su amplia trayectoria, la Cámara ha desempeñado con tesón la misión de representación y defensa de los intereses económicos de la provincia, para lo cual ha actuado en la mejora de los equipamientos y las infraestructuras de todo orden, ha colaborado con las distintas administraciones, y ha venido prestando servicios cada vez más actuales, como el asesoramiento o la información empresarial, la formación continua de empresarios y empleados, la asistencia técnica a emprendedores, la promoción comercial, industrial y turística, o el fomento del comercio exterior, por citar algunos ejemplos.

Durante estos cien años, la Cámara ha franqueado épocas con distintas circunstancias empresariales, económicas y sociales. En cualquier situación, la Cámara ha estado siempre dispuesta a defender los intereses socioeconómicos de la Demarcación. Pocas entidades pueden tener el orgullo de presentar un historial tan amplio de trabajos e iniciativas al servicio del progreso de la economía provincial, sabiendo adaptarse a los nuevos tiempos para mantenerse siempre en la vanguardia, actuando como órgano de representación y defensa de los intereses de la empresa y de promoción de la misma, hasta el punto de constituir un elemento primordial en la vertebración de la economía provincial.

Ahora, como hace un siglo, sigue siendo incuestionablemente necesaria la existencia de una institución que aglutine y defienda las fuerzas, ideas e intereses de las Empresas, siendo la razón de ser de la Cámara el trabajo a favor del tejido empresarial de la provincia y la mejora de la actividad productiva en aras del progreso social y económico.

Los de ahora son tiempos muy diferentes a los de hace un siglo. La Cámara ha sabido transformarse para evolucionar de manera acorde con el marco general de la sociedad, incluso adelantándose a los acontecimientos y preparando el camino. La Cámara aporta claves para que la empresa altoaragonesa franquee con posibilidades de éxito un futuro que exige la constante adaptación y preparación al funcionamiento que demandan los nuevos y globalizados mercados, y a las posibilidades que ofrecen la tecnología y el progreso. En ello estamos ahora también, por ejemplo trabajando ante el reto de las nuevas tecnologías y su aplicación en la empresa.

La Cámara es representante, promotora y defensora de los intereses del conjunto de las empresas de la provincia, ya que integra en su seno a las diversas actividades existentes. Por eso, la Cámara de Huesca realiza actividades y presta servicios encaminados a favorecer la mejora del entorno económico. Así, apoyar la internacionalización de nuestras empresas, organizar actividades de formación, fomentar e incentivar las vocaciones empresariales, favorecer el acceso y utilización de las nuevas tecnologías, reivindicar la mejora de las infraestructuras, o colaborar con la Administración en el desarrollo de todo tipo de programas que comportan un beneficio social o económico, son algunos ejemplos de las líneas de actuación de esta institución.

Con el fin de desarrollar con mejor eficacia y calidad su función, la Cámara promueve la búsqueda acuerdos con otros interlocutores, desde Administraciones hasta asociaciones empresariales o entidades privadas, siempre con la voluntad de aunar el mayor número posible de voluntades y esfuerzos. Estamos convencidos de que el trabajo en común por un mismo fin reporta más y mejores resultados que la labor individual e inconexa de cada cual. El consenso y el trabajo coordinado es fundamental en asuntos en los que existe coincidencia de pareceres.

Actuaciones desarrolladas en colaboración con las administraciones, como el fomento de las vocaciones de emprendedores, la promoción del turismo, o el apoyo al sector comercial, son ejemplos concretos de los buenos resultados que ofrece esa colaboración codo con codo, y la demostración de que es la mejor manera de resolver las cuestiones de carácter estratégico que han de beneficiar el progreso de nuestra provincia.

En esta clara línea de actuación, la Cámara mantiene su voluntad de colaborar en el desarrollo de proyectos que favorezcan el bien común. No puede ser de otra manera para una Corporación centenaria, que se rige por el Derecho Público, que está tutelada por la Diputación General de Aragón, y que se configura por Ley como organización consultiva y de colaboración de las Administraciones Públicas.

Afrontando un nuevo siglo, las prioridades de nuestra actuación son las mismas que han colmado la constante y fecunda actividad de la Cámara a lo largo de su historia, si bien modernizando los medios para alcanzar el mayor grado posible de utilidad y eficacia. El recuerdo de estos primeros cien años nos sirve para renovar ilusiones y tomar nuevo impulso. Por eso, en la conmemoración de su Centenario, la Cámara reafirma ante toda la sociedad el compromiso de continuar defendiendo los intereses generales de la industria y el comercio, y de trabajar por el desarrollo económico y social de nuestra provincia.

Comentarios