¡Tocala otra vez !

Cristina Pérez

Esta frase marcó toda una época del cine e incluso subrayó un estilo de vestir, de actuar y de crear mitos. Algo tan rutinario como pedirle a un pianista que vuelva a interpretar su melancólica partitura se pudo convertir, también, en un reconocimiento a los músicos.

Cuántas veces hubiéramos querido que un instante musical se congelara para hacerse eterno. Unas notas pueden llegar a evocarnos el primer beso, el primer baile, la primera mirada, y hasta son capaces los músicos de despertarnos sensaciones que cada vez andan más sepultadas por tanta sobredosis de actualidad.

Y con el paso del tiempo nos damos cuenta de que necesitamos la música para vivir, porque a ella recurrimos cuando queremos animar el espíritu, del mismo modo que la utilizamos esos dias de muermo total. Y la música se deja utilizar como nadie, se adapta a nuestro estado de ánimo como un guante y hasta es capaz de hacer mover los pies a la persona con menos oído de la fiesta.

Música es todo. Desde que asomamos a la mañana hasta que abrimos el corazón a los sueños por la noche, la música marca el ritmo de nuestra vida. Hay momentos en los que el dia desafina estrepitosamente, otros en los que parece que los acordes suenan como un coro de ángeles y en otros momentos, la música del dia está tan de fondo que apenas la percibimos. Pero está.

La música estaba en el aire y fueron los músicos los que se dedicaron a ir atrapándola, encerrándola en sus pentagramas y dándoles cuerpo en sus instrumentos. Esta semana de Santa Cecilia es la excusa perfecta para rendir un homenaje a todos los creadores de sueños, a los músicos y sus músicas.

No dejéis de tocarla nunca. Estoy convencida de que sin música...esto se para

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