Sana envidia

Nuria Garcés

Yo, que quieren que les diga, tengo envidia. Sana envidia. Envidia de nuestros vecinos. Pero de todos, de los de un lado y de los del otro, de los catalanes y de los navarros. Principalmente cuando hablamos de cuestiones carreteras. ¿Por qué, me pregunto, nunca nos llegan buenas noticias a esta provincia, en esta materia?.

Tengo envidia de nuestros vecinos navarros, una de esas comunidades autónomas con una sola provincia y con un derecho foral y unas prerrogativas especiales, que no tienen que encomendarse ni a Dios ni al diablo para según qué cosas. Y ayer, su consejero de obras públicas, José Ignacio Palacios dejaba esto claro y anunciaba que, en breve, comenzarán las obras de la autovía Pamplona-Huesca, en el tramo que les corresponde. Nosotros, mientras, esperaremos a que el Ministro del ramo lo anuncie en el BOE. Eso sí, si hacemos caso de sus palabras, dentro de muchos años.

Y tengo envidia de nuestros vecinos catalanes. Porque ahora el BOE publica que hay más de 500 millones para el estudio técnico de la autovía entre Lérida y el túnel de Viella. Una autovía que recorrerá una buena zona altoaragonesa y que, a pesar de ello, no deja contentos a los alcaldes de la Ribagorza Oriental, que ven cómo esta vía les desvertebra el territorio. Ya hay algún mal pensante (o bien pensante, quién sabe) que asegura que la celeridad para esta autovía son pagos por favores de gobiernos, gescarteras, etc.

Y mientras tanto, la autovía Huesca-Lérida, con un presupuesto lamentable para el próximo año. Y nosotros a seguir por la N-240, con sus tramos peligrosos y sus cráteres lunares, que ya no sabemos cómo demostrar que es un peligro andante, o mejor rodante. Convencidos, además, de que esta autovía es más importante que la de la N-230, nos sentamos a esperar su publicación en el BOE. Eso sí, mirando a nuestros vecinos, a derecha e izquierda, con sana envidia.

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