Cómplice por comisión

Luis Laiglesia

La Consejería de Cultura está demostrado en esta legislatura su decidida voluntad de apoyar la puesta en marcha de una serie de infraestructuras culturales que van a constituir un hito para la Comarca de la Hoya de Huesca. Allí está el Centro de Arte Contemporáneo o el castillo de Loarre, cuya explotación turística y consiguiente puesta en valor está en el buen camino. La Consejería está actuando, como diría Álvarez Cascos, con el lenguaje del Boletín, es decir, con dinero y obras tangibles.

Algo parecido está ocurriendo en materia de Patrimonio. Durante estos dos últimos años se ha redactado un Plan Director para San Pedro el Viejo, se han terminado las obras del Museo Diocesano y se está completando la rehabilitación de la Basílica de San Lorenzo.

Todo serían beneplácitos para el Consejero Callizo si no fuera porque su departamento está haciendo aguas en otro área como es la de Acción Cultural. Si se puede afirmar que en materia de patrimonio y de infraestructuras esta etapa no tiene parangón, lo mismo ocurre, pero por defecto, cuando nos referimos a la colaboración de la Dirección General de Acción Cultural con los eventos que se programan en Huesca. La situación es tan grave que la gestión que ha llevado a cabo el Director General de Acción Cultural, Pedro Lapetra, no solo no es capaz de generar ni una sola nueva idea, sino que está perjudicando gravemente acontecimientos como la Feria de Teatro de Aragón en Huesca o el Festival de Cine.

Es imposible encontrar en todo Aragón una sola compañía de Teatro que esté satisfecha con la gestión de Lapetra. En el Ayuntamiento de Huesca todavía se recuerda el enfrentamiento que supuso la gestión del Director General y del Director del evento, Francisco Ortega, en la penúltima edición de la Feria, cuyo déficit hubo de enjugarse con la subvención que la DGA destinaba a Periferias, dejando maltrecho a este otro Festival; que quién los ha visto y quién lo ve. Y ahora llega el último capítulo: el Festival de Cine por primera vez en su historia, todavía en noviembre no ha cobrado la totalidad de las ayudas que le otorga la DGA, poniendo en serio peligro su continuidad, cuando este acontecimiento está a punto de cumplir su treinta aniversario.

Lo de Lapetra con Huesca es, o una falta de capacidad o algo personal, porque, de lo contrario no se entiende. El cese de Lapetra ha sido anunciado en multitud de ocasiones, pero el Consejero no ha querido tomar esa decisión, nadie sabe porque, lo que le hace cómplice por omisión de la gestión que su Director General está efectuando en materia de Acción Cultural en Huesca.

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