Pídeme la luna

Esther Puisac

Pídeme si quieres hasta Plutón. Pero no me pidas que te arregle el centro cívico, cuando no puede ser que la factura la tiene que pagar otro. Pídeme que te construya algo, pero no que te arregle el parque. Y no me hables de parques, que bastante año llevo con el Miguel Servet.

Son diálogos nocturnos de dos novios que siempre están peleados. El Ayuntamiento de Huesca y el barrio del Perpetuo Socorro. Y el Perpetuo siempre quiere más. Una ciudad deportiva, mejoras en los colegios, un centro cívico, un parque.

Justo es reclamar lo prometido. Si a mí me prometen 50 millones y luego no me los dan yo iría a reclamarlos. Pero quzá sería bueno pensar, querida novia Socorro, que aunque este año, tu querido Ayuntamiento no va a darte lo que te ofrecía a principios de año, a lo mejor tus lloros, tus gritos y tus manifestaciones deberían tener en cuenta los 120 millones para el paso subterráneo entre la calle Teruel y Martínez de Velasco que ni el Barrio de San José ni el de San Lorenzo podrán disfrutar.

Y también, amada Socorro, deberías mirar cómo estás. No todas las zonas de la ciudad tienen un amplio y novedoso equipamiento deportivo, con piscinas, pistas de tenis, de atletismo, campos, hasta para tirar con arco. No todos los barrios tienen tantas zonas verdes. Y si bien es cierto que pides que vigilen más a quienes quieren asustarte, hay que reconocer que pocos ruidos de bares o tráfico asolan tus propiedades. Pocas novias de tu querido Ayuntamiento tienen Centro cívico, aunque sea medio descuajeringado. Y tampoco todos los barrios tienen dentro su propio centro de salud.

Socorro perpetuo. No me seas celosa. Pide lo que es tuyo, pero acuérdate también de todas las joyas que luces. Joyas, que no todas las novias tienen.

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