Naval y la Puebla de Castro recuperan sus tradiciones.

Las localidades oscenses de Naval y La Puebla de Castro celebraron este fin de semana sus ferias de artesanía, ?en la línea de recuperar tradiciones y volver a las raíces, con la colaboración de todos y un motivo que llena de ilusión y esperanza?, en palabras de sus alcaldes, la navalesa Pilar Carruesco y José Vicente Torres, de La Puebla, en Ribagorza.

El folclore popular del grupo Viello Sobrarbe amenizó en Naval una amplia oferta de artesanía de la madera, trabajos en caña, muestras de cerámica y alfarería, productos de alimentación tradicional y biológica, cestería, forja, elaboración de almendras garrapiñadas.

En la plaza mayor de Naval un hoguera rememoraba tiempos pasados y completaba el calor del sol que faltó el sábado en La Puebla, donde la intensa lluvia trastocó todos los planes de la Asociación Cultural, organizadora del acto.

Pilar Carruesco ha indicado que ?desde que empezamos a recuperar esta feria hace dos años, la convocatoria ha ido para arriba, desde la nostalgia de antaño, cuando acudían de toda la comarca. Ahora somos las nuevas generaciones las que nos sentimos animadas y vemos cómo los vecinos colaboran a tope?.

La Puebla va por su cuarta edición, y este año Joaquín Fumanal, de Barbastro, trajo

costureros, jarrones, papeleras, fruteros, carritos de mimbre, cascanueces, sonajeros, leñeros, sillas, capazas. Destaca que todo ?está hecho a mano, de mimbre y caña?.

Ramón Agraz, también de Barbastro, ofrece cucharas, paletas, morteros, zoquetas, castañuelas, saleros, en madera de boj, ?tallado por mí, que disfruto recuperando objetos antiguos, y viendo cómo lo aprecian?. Ramón dedica ?todas las horas que puedo, la producción va saliendo, aunque económicamente no compensa, no te sale ni a 300 pesetas la hora, pero con estos actos alternas y te llaman cada vez más?.

Sylvia y Vera Aeschbacher son dos hermanas suizas, que viven en Lascuarre, y se dedican a elaborar productos naturales, como repostería, hecha en casa, pan integral biológico, productos cosméticos con hierbas, ?hecho todo con mucho cariño?. Estas hermanas descubrieron el Altoaragón hace 4 años, en una marcha en bicicleta, y decidieron instalarse aquí.

A una actividad bien distinta, como el encaje de bolillos, se dedican Emilia, Sole, Rosaura y Conchita, y que acudieron a La Puebla. Conchita comenta que ?lo hacemos por afición, lleva trabajo y sale caro?. Están satisfechas, porque ?va cogiendo auge, tanto en Graus como sobre todo en Monzón, donde tienes gente de todas las edades. En Graus nos cuesta un poco más por ahora, ya que es una actividad que relaja mucho pero te exige mucha paciencia?.

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