La botella medio llena.

Luis Abadías

Dicen que las cosas se ven dependiendo del color con que se miran. Algo así sucede en el entorno de la Sociedad Deportiva Huesca donde los azulgrana siguen siendo optimistas a pesar de la situación que ocupan en la clasificación. Si lo miramos viendo la botella medio llena, el equipo de José Luis Arjol está a tres puntos de salir de la zona de descenso. Si lo miramos con la botella medio vacía, el equipo es el penúltimo con tan sólo ocho puntos.

Desde el club no se cansan de repetir que el equipo saldrá y que es cuestión de tener un poco más de suerte. La afición está teniendo una paciencia infinita, como hacía muchos años que no se veía. La pregunta que se puede lanzar al aire es si el Huesca será capaz de solucionar las carencias que tiene en estos momentos y que le están costando, semana tras semana, puntos de los que luego se puede acordar en el momento final de la temporada.

Uno viendo al equipo tiene confianza en que la botella está medio llena, pero atención a las próximas jornadas, donde la botella se puede ir vaciando, hasta dejar al Huesca a la deriva y cuando tal vez sea demasiado tarde. Lo de los fichajes en diciembre, salvo que toque la lotería, es como jugar a la ruleta rusa. Los jugadores a esas alturas sólo piensan en el dinero y no en salvar muertos.

Esperamos que no sea el caso del club oscense que sigue viendo la botella medio llena, lo que no deja de ser positivo. En Beasaín se puede llenar un poco más. Será un partido a vida o muerte y donde el Huesca no puede fallar.

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