Los jóvenes comienzan a consumir drogas a las 11 o 12 años.

Las redes de tráfico de drogas lo saben y actúan al respecto. Es en el cambio de la Escuela al Instituto cuando puede dar el paso al consumo un joven. Desgraciadamente son los padres los últimos en enterarse de ello, sobre todo si conocemos los precedentes familiares, ya que la comunicación padre-hijo, son prácticamente inexistentes.

Las sustancias han variado en los últimos años. Ha descendido el consumo de heroína y ha aumentado el de las drogas denominadas erroneamente limpias: cocaina, pastillas y alcohol.

Cambio de sustancias pero que, un análisis de las mismas, nos ponen los pelos de punta. En las pastillas, denominadas de diseño, encontramos cocoaina o heroína, pero también quetamina, el fármaco que se utiliza para anestesiar a los caballos o estricnina, otro elemento que encontramos en venenos contra las ratas y que es el responsable de la sonrisa rígida que presentan quienes consumen este tipo de drogas...En pocas palabras, alguien que acceda a este mundo no sabe siquiera que es lo que está consumiendo. De hecho se han dado casos de muerte súbita en la primera ingesta. No se conocen los elementos que contiene una pastilla pero, lo que es más grave, tampoco la concentración de estupefacientes.

Estamos hablando de una ruleta rusa por la que algunos, muy pocos, se están enriqueciendo de forma rápida. Es conocido que una pastilla de diseño fabricada en Holanda cuesta unas 200 pesetas; cuando llega a Huesca ha pasado por una serie de intermediarios que han hecho que su precio se eleve hasta multiplicarlo por 20.

Lo que les hemos contado es información, información sobre las drogas que recorren nuestras calles y nuestros institutos. De eso les están hablando esta semana a nuestros hijos técnicos de la Unidad de Drogas de Huesca, porque se ha demostrado que contra el consumo de drogas la mejor receta es la información clara y veraz, sin tapujos de ninguna clase, con la crudeza que ello conlleva.

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