Más vale prevenir...

Alberto Cebrián

Provincia, la de Huesca, cargada de atractivos. Todos coincidimos en tal circunstancia. Pero, por otra parte, provincia no exenta de riesgos. Riesgos de que se produzca cualquier tipo de siniestro. Experiencias desgraciadas tenemos en el Alto Aragón de accidentes que se han cobrado un importante número de víctimas mortales. A todos nos viene a la memoria lo vivido en el camping Las Nieves de Biescas.

Años tras año, fenómenos atmosféricos adversos en forma de trombas de agua, nieve, incendios,... provocan situaciones de alarma entre la población. Ésta se incrementa considerablemente en épocas del año en las que el turismo es masivo en determinadas zonas de la provincia.

Pero, al margen del tiempo, al margen de concentraciones de turistas,... en el día a día también se producen situaciones de alerta. Una de las más recientes, cuando un camión con nitrato amónico se salía de la calzada en el Puerto de Monrepós. La carretera N-330 se veía cortada por espacio de varias horas.

Situaciones que no han de llenar de inquietud a los habitantes de éste o de cualquier territorio, sino que han de incentivar, por el contrario, en su esfuerzo a cuantos colectivos velan por la seguridad y por la integridad física de la ciudadanía. Bienvenidas sean iniciativas como las Jornadas de Emergencias y Catástrofes, que por segundo año consecutivo acoge la ciudad de Huesca.

Se presentan como un foro de enorme interés para alcanzar las conclusiones necesarias de cara a que el dispositivo ante cualquier contingencia social sea el más adecuado y efectivos. Conclusiones que no se han de quedar en el mero plano teórico sino que, además, se han de trasladar a la vida real. La demanda de soluciones por parte de la sociedad en momentos de alerta es clara. Que los medios humanos tengan los medios técnicos pertinentes y que la coordinación, que se produce en simulacros, se dé también ante cualquier emergencia o catástrofe.

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