Los oscenses lloran a su obispo.

Los funerales tendrán lugar esta tarde a las cinco, por deseo de Osés en una ceremonia de acción de gracias marcada por la austeridad.

Los restos mortales de Javier Osés llegaban a Huesca procedentes de Pamplona a las ocho y veinte minutos de la mañana, a una plaza de la Catedral en la que ya le aguardaban centenares de oscenses. Desde ese momento, ha quedado abierta la capilla funeraria en la Seo oscense, por la que han ido desfilando numerosos fieles, de todas las edades y de toda clase social, para despedir a su obispo. En la Catedral se han vivido escenas muy emotivas, que demuestran el inmenso cariño que los oscenses sienten por este gran tafallés que ha estado al servicio de la diócesis de Huesca durante los últimos 32 años.

Mientras tanto se ultiman todos los preparativos para el funeral que tendrá lugar a las 5 de la tarde. Se espera la presencia de unos 200 sacerdotes y obispos, así como la de numerosas autoridades en representación de la ciudad de Huesca y el resto de pueblos de la diócesis, el Gobierno de Aragón, y también de su Navarra natal. En la catedral se han instalado sillas en las naves laterales para permitir una mayor capacidad. Además se han colocado bancos en el exterior, así como megafonía, para todos aquellos que no puedan acceder a la plaza.

El funeral se va a desarrollar, en todo lo posible dentro de las austeridad. Por deseo de D. Javier, no hay flores en la ceremonia, tan sólo unas pequeñas matas de albahaca. Será enterrado vestido con el Alba de los pueblos, la que utilizaba en sus desplazamientos por las pequeñas parroquias de la diócesis. Tan sólo una cruz de hierro le acompañara en su sarcófago, que curiosamente se ha ubicado en la capilla de la Virgen del Pópulo, la Virgen del Pueblo.

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