Huesca contará en el 2002 con un helicóptero más en la lucha contra el fuego.

El dispositivo de prevención y extinción de incendios del Gobierno de Aragón entra en su fase de intensidad baja. Fase que coincide con los meses de noviembre, diciembre, enero y febrero. Se hace un balance positivo de la temporada con el borrón del incendio en la Sierra de Loarre.

Desde el Servicio Provincial de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón en Huesca se valora el trabajo desarrollado en el presente ejercicio en prevención y extinción de incendios. Trabajo realizado en una temporada muy difícil por las adversas condiciones atmosféricas que se han vivido, con una primavera y un verano extremadamente secos.

Pese a las críticas vertidas en su día en torno a la actuación llevada a cabo en torno al incendio en la Sierra de Loarre, se ha aludido a las circunstancias de viento, sequedad del monte,... como factores que provocaron que en la primera noche aumentara considerablemente el número de hectáreas calcinadas.

De cara al próximo año, se trabaja ya en la configuración del nuevo dispositivo, que estará basado en el actual y al que se añadirán nuevos medios, como por ejemplo, un helicóptero más en la provincia de Huesca.

Se ha constatado que los meses de marzo, julio y agosto son aquellos en los que más incendios se producen.

CINCO MIL HECTÁREAS CALCINADAS ESTE AÑO EN ARAGÓN.

La superficie quemada este verano supera la suma de los cinco años anteriores. Los datos recogidos hasta la fecha reflejan que han ardido en torno a las cinco mil hectáreas. Más de tres mil quedaban calcinadas en el incendio que se producía a comienzos de agosto en la Sierra de Loarre.

La provincia de Huesca ha sido la más perjudicada este año por el fuego. Hay que sumar, al de la Sierra de Loarre, el de Bernués, Peralta de la Sal, Santa Eulalia la Mayor, San Julián de Banzo, Ola, Rapitán,... También se han producido este verano incendios en Castejón de Valdejasa, Santa Cruz de Grío, Ariza y Villanueva de Huerva.

En la década de los noventa el verano más crítico se situaba en el año 1994, en el que la cantidad de hectáreas calcinadas ascendía a casi treinta y dos mil quinientas.

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