Más allá de las multas

Cristina Pérez

Es probable que estos días anden con guante blanco, gesto firme y ese punto de incomodidad que otorga el traje de gala. Es fácil que cuando vea salir a su vecino de casa con esta indumentaria caiga en la cuenta de que, es verdad , es Guardia Civil. Están celebrando su fiesta en este fin de semana . La Guardia Civil, un elemento de lo que se denomina cuerpos de seguridad y que, además, ejercen labores de solidaridad en el mar, en la montaña y también en la carretera.

A ver, olvídese de las multas y de ese nudo en el estómago que se le pone cuando al volver la curva se tropieza con la pareja motorizada. Recuerde el penúltimo accidente que vivió en la carretera, el susto de sus hijos cuando se adentraron en el mar, usted mismo hace dos veranos y su ocurrencia de subir y subir a la montaña sin pensar que habia que bajar, bajar de la montaña, y la tormenta con la que no contaba y el miedo que agarrota los músculos. En cualquiera de estos y otros muchos casos, las imágenes que nos devuelve el recuerdo de miedo de dolor de pánico de angustia, están acompañadas de una voz que nos dice tranquilo, de una mano que tira con cuidado, de un grito que alerta y de un sonido de radios y teléfonos que nos van acercando a la luz. Es la Guardia Civil. Es asi. Es como un gran equipo de profesionales del voluntariado que andan- por nosotros- haciendo funambulismo entre nuestra vida y la de ellos, en ocasiones cayendo al vacio en el intento de salvarnos.

Forman parte de la vida activa de las ciudades, del asociacionismo deportivo y cultural y aportan su profesionalidad a la vida diaria.

La Guardia Civil anda estos dias de gala. Aléjese por un momento de los tópicos ?típicos y mírelos como lo que son, lo que deben de ser. Agentes sociales que participan de la vida diaria.

Estos días andan de fiesta pero, siempre, con la mirada puesta en lo que está por llegar.

Gracias y felicidades.

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