Cartas al director: Historias, bulos, chismes y xenofobia

Fernando Carrasco Nigra-Maccono

Ayer una compañera de la Facultad me contó una historia, que por extraña y por el tono en el que fue contada me pareció desde un principio falaz. De todas formas y en honor a la verdad me decidí a llamar tanto a personas que, de haberse producido dicha historia, estarían al tanto, no me sentí en absoluto sorprendido cuando me confirmaron que no tenían noticias de que nada así se hubiera producido, Dado que para sacar conclusiones es necesario relatar el bulo aquí va.

A esta compañera su madre le había dicho que en una tienda le habían contado que en el Eroski de Huesca se había perdido una niña, que sus padres la habían estado buscando y como no la encontraros acudieron a información para que les ayudasen, acto seguido se anunció por megafonía que esa niña se había perdido, describiéndola pormenorizadamente. Al final a dicha niña la encontraron en el baño con dos magrebíes, los cuales le habían cortado el pelo para despistar a la gente ya que se había dado ya la descripción de la niña.

Como ya he dicho, llamé para informarme a la comisaría provincial y a una amiga, compañera de la Facultad que trabaja en el citado centro comercial, desmintiéndome las noticias que me habían llegado. Pero el problema ella está allí, la rumorología ha echado a andar y no se para. Dentro de poco oiremos que la niña apareció violada, degollada o ambas cosas por los pérfidos moros. En un momento como este, en el que los mass media están continuamente machacándonos (aunque sea de formas no intencionada) con lo malvados y proterroristas que son todos los musulmanes, sólo hacía falta una historieta como esta.

Y lo triste es que esto no es nuevo. Ya en la Edad Media cuando se iniciaban movimientos antijudíos se decía de ellos que se comían a los niños y que envenenaban los pozos, creando verdadero pavor y odio entre las clases populares, escasas o nulamente culturizadas. Yo me pregunto ¿tan poco hemos avanzado? ¿habrá gente que se cree a pies juntillas estas difamaciones sin que hayan salido en los medios de comunicación y sin confirmar sus fuentes? Me temo que si, porque esta compañera ya ha soltado la frase de ?estos c... de moros?. Huesca ha sido una ciudad ejemplar, sólo deseo que las mentiras no existan y si éstas aparecen, que la gente tenga el suficiente criterio para discernir la verdad de la falacia, en este cado lanzada con retorcidas y aviesas intenciones.

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