La gripe y el catarro, las enfermedades del otoño

El cambio de temperaturas en el otoño, y sobre todo en el inicio es continuo. Se pasa del frío al calor como de la noche al día, por eso esta es la época del año más propensa para los catarros y la gripe. El contraste entre las temperaturas repentino hace que el tiempo nos coja de imprevisto con ropa de verano cuando hace frío y con ropa de invierno cuando hace calor. Los sudores y el continuo quitar y poner chaquetas empieza a afectar cuando menos lo esperamos. Picor de garganta, moqueo, dolor de cabeza, fiebre e incluso malestar general son algunos de los síntomas que nos avisan de que nuestro cuerpo tiene problemas.

En estos casos y en esta época, es necesario tener mucho cuidado con los niños y las personas mayores sobre todo con lo que están débiles o sufren cualquier otra enfermedad de tipo hipocardiaca o renal. En estos casos la cosa se puede complicar llegando incluso a las vías respiratorias bajas y provocar rinitis, faringitis o traqueobronquitis. También se encuentran en el grupo de los más propensos a contraer la gripe o a resfriarse las personas que están a bajas temperaturas o que trabajan en el exterior.

La mejor cura de la enfermedad es la prevención, por eso en estas fechas, en el inicio del otoño, es importante la vacunación contra la gripe que tanto se recomienda y que pocas veces se hace caso. También, como medida preventiva, se puede evitar estar en sitios en los que hay aglomeraciones y se está en contacto directo con personas que pueden tener la enfermedad. En el caso de la cura, los analgésicos, el ácido acetil salicílico, abundantes líquidos y la vitamina C es lo que puede combatir estos virus además del reposo. En el caso de los catarros dos días son suficiente y en el de la gripe una semana.

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