Prepuestos del Estado: Gasto social, inversiones y mejora de seguridad y Justicia centran las Cuentas de 2002, que se cierran sin déficit.

Las Cuentas Públicas del próximo año mantendrán, por segundo año consecutivo, el equilibrio entre ingresos y gastos, por lo que no incurrirán en déficit público, según el proyecto de Ley de los Presupuestos Generales del Estado para 2002, que refuerza el gasto social y apuesta de forma decidida por mayores recursos en inversiones, I+D+i y servicios como la seguridad ciudadana y la justicia.

Estos Presupuestos, que recogen como hecho histórico que por primera vez se realizan en la moneda común europea, el euro, pretenden favorecer el crecimiento económico y el empleo con el objetivo de continuar la senda de convergencia real que ha caracterizado a la economía española en los últimos años.

Para ello, se actúa sobre la economía productiva a través de cuantiosas inversiones en infraestructuras y en tecnología, se refuerzan políticas de fomento del empleo y educativas y se incrementan los gastos en los diferentes servicios que la Administración central y sus organismos deben prestar a los ciudadanos. Con esta política, se otorga un nuevo impulso a la convergencia real de España con sus principales socios europeos en una coyuntura internacional sobre la que pesan incógnitas sobre el crecimiento económico.

Entre las políticas prioritarias que demanda la sociedad y atiende el Presupuesto de 2002 se encuentran la educación, las infraestructuras, el fomento del empleo, el I+D+i, la seguridad ciudadana, la defensa y la sanidad, aunque ésta última influida de forma decisiva por el acuerdo sobre el nuevo sistema de financiación autonómica que entra en vigor el año próximo.

La gradual consolidación fiscal acometida durante los últimos años en las Cuentas Públicas, y que persistirá en 2002, sitúa a España en el mejor escenario posible ante la desaceleración económica internacional de los últimos meses. Precisamente, los Presupuestos de 2002 encaran esas incertidumbres al fomentar la inversión y el empleo y garantizar la necesaria protección social.

Aunque la situación de desaceleración de la economía de la eurozona y de Estados Unidos está afectando a la economía española, las perspectivas macroeconómicas para nuestro país dibujan un patrón de crecimiento sano y equilibrado, con una tasa del 2,9% del PIB para 2002, de nuevo por encima de las principales económicas del mundo.

Así, el impulso de la demanda interna contribuirá con el 2,8% al crecimiento, aunque con una mayor presencia de la Formación Bruta de Capital, y una ligera reducción del consumo final de los hogares y más marcada en el de las Administraciones Públicas. Por su parte, el saldo exterior contribuirá con una décima al crecimiento económico. El PIB español en 2002 alcanzará los 688.900 millones de euros.

Respecto a la evolución de los precios en 2002, se espera que prosiga la actual flexión a la baja del deflactor del PIB en el próximo año, con una estimación para el 2002 del 2,9%, apoyada por la estabilización del precio del petróleo y el mejor comportamiento de los precios de los alimentos.

Esta situación equilibrada de la economía española permitirá que el mercado laboral continúe su dinamismo sin precedentes, con una creación de empleo que para el año 2002 alcanzará los 278.000 empleos. De esta forma, en términos EPA, la tasa de desempleo se situará en el 11,5%, cada vez más cerca de la tasa media europea.

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