Tendencia perversa.

Alberto Cebrián

Quinientos setenta y seis municipios de Aragón han perdido población en la última década, el Instituto de Formación Profesional Específica Montearagón tiene dificultades para llenar sus aulas con jóvenes que quieran cursar materias agrarias y ganaderas,... ¿Cómo encajar todo ello en el momento actual en el que, por ejemplo en la Hoya de Huesca, se van a ejecutar obras de expansión y modernización de los regadíos?

Estamos viviendo un interesante momento en este territorio con las previsiones de creación de un buen número de hectáreas de regadío y de transformación de riego a manta a riego por aspersión en los terrenos que ya cuentan con la llegada del agua. Todos coinciden en la riqueza que se va a generar con esa nueva agricultura que se va a crear en esta comarca.

Muchos se preguntan: todas esas extensiones de terreno ¿quién las cultivará en unos años? Y es que se observa cómo los jóvenes del medio rural prefieren, antes de continuar con las explotaciones familiares, orientar sus pasos profesionales hacia otros campos: la banca, el comercio,... Se observa con preocupación la dificultad actual con la que se produce el relevo generacional en el campo.

Pero nos encontramos con un círculo vicioso que, como tal, resulta difícil de romper. Si no hay población, con pocos servicios contarán las localidades del medio rural; pero si no aumentan los servicios, ¿cómo querrán los jóvenes asentarse en estos núcleos? La despoblación se está convirtiendo en una de las mayores inquietudes de la Administración; de hecho, son numerosos los foros que se ocupan de esta cuestión. Del debate han de salir las fórmulas necesarias para poder invertir la tendencia tan desoladora que presentan año tras año las diferentes comarcas altoaragonesas.

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