Motivos para marcharse

Esther Puisac

La despoblación es uno de los problemas más importantes que sufre el Altoaragón desde hace unos 50 años. Y a lo largo de todo este tiempo, el fenómeno se ha mantenido siempre, aunque haya fluctuado en su volumen.

Muchas veces, pensando en las posibles causas, no acabamos de comprender a aquellos que prefirieron cambiar la vida apacible entre ovejitas por la vorágine de la gran ciudad. No nos acordamos de la España profunda de los 60, en la que por no tener, los pueblos no tenían ni agua corriente, ni luz, ni comodidad alguna, y cuando agricultura y ganadería no daban de sí todos los años. Entonces, la ciudad necesitaba mano de obra y ofrecía muchos atractivos.

Ahora, a pesar del desengaño de esas luces de neón, el goteo de población sigue constante, pero por otros motivos muy distintos. Pongámonos en las situación de una persona joven, que puede desarrollar su trabajo en el medio rural y decide quedarse en el pueblo que le vio nacer. Hay muy pocos jóvenes en el pueblo, la mayoría son personas mayores. No hay servicio médico más que a 50 kilómetros de distancia. ¿qué pasa si hay un caso muy urgente?. La falta de niños ha obligado a cerrar la escuela. ¿Por qué su hijo tiene que levantarse una hora antes y recorrer tortuosas carreteras hasta llegar a su centro escolar? Y eso será si tiene servicio de autobús que le lleve. En el pueblo no hay tienda, en el pueblo no hay cine, ni teatro, ni inversiones, ni buenas carreteras. Nadie en su sano juicio puede tener interés en permanecer siempre en esta situación.

Se habla de ordenación del territorio, un camino muy difícil que incluye numerosos ámbitos y que desde luego, tiene que ser la prioridad de las autoridades locales, provinciales, autonómicas y también nacionales. Porque pensemos que el cerco se amplía, porque la España interior queda despoblada mientras que la periférica se satura, y pide agua.... Pero eso ya es otro tema distinto.

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