Breve historia del Museo de Arte contemporáneo de Aragón y el legado Beulas

La historia del museo que ubicará el legado de José Beulas, un proyecto que actualmente se conoce como Museo de Arte contemporáneo de Aragón, arrastra ya una década de historia, desde que en el 91 Beulas decidía dejar a la ciudad de Huesca su legado, en parte obra suya, en parte obra que ha ido adquiriendo con los años fruto de sus intercambios con otros artistas. El compromiso llevaba implícito un lugar digno para su exposición. Precisamente, este punto del contrato ha sido uno de los que más vueltas y revueltas por la ciudad han dado al proyecto.

En primer lugar se habló de Simeón, un gran edificio que tras la desaparición de los grandes almacenes se veía necesitado de una fuerte operación de recuperación. Se barajaron numerosos locales y solares del Casco Antiguo, y también Capuchinas y el Palacio de Villahermosa. Incluso tirando de nuestro archivo, vemos cómo se llegaron a barajar opciones como el chalet de cultura de la diputación provincial, incluso una ampliación del ayuntamiento de Huesca para allí ubicar el legado.

El museo Beulas se convirtió en una de las armas más afiladas que utilizó la oposición durante el mandato de Luis Acín al frente del ayuntamiento oscense, a pesar de que fue durante su presencia al frente del consistorio quien decidió adquirir la finca anexa a la del pintor, en la carretera de Ayerbe, para ubicar allí el museo. Algo que ya quedaba fijado el 12 de abril del año 96.

En ese momento, PSOE, Chunta, izquierda unida, las asociaciones vecinales y poco menos que todo bicho viviente mostraron su oposición a que el legado y el museo salieran del casco urbano oscense, dejando perder al mismo tiempo una oportunidad para recuperar algunos de esos edificios o solares que históricamente no han tenido una solución en la ciudad. En ese momento se hablaba de una inversión de 150 millones de pesetas.

Poco más tarde de concretarse la ubicación definitiva, se da a conocer que dos empresas se muestran interesadas en colaborar con el proyecto, participando en la fundación, un organismo gestor que data del 25 de febrero del 93 y que durante mucho tiempo estuvo paralizada. Tras la ubicación del museo, fueron los estatutos de la fundación uno de los trámites que más han retrasado el proyecto del Museo. Problemas, documentos, contradicciones, Gobierno de Aragón, nombramientos tuvieron los estatutos dando vueltas por las intituciones aragonesas durante alrededor de 4 años.

En junio del 96 también se hace público un nombre: Rafael Moneo, como el arquitecto elegido para realizar el proyecto del museo, algo que también fue aprobado en junio del 96 por el pleno del ayuntamiento.

A finales del 96, se plasmaba la participación del Gobierno de Aragón, incluyéndolo en su red autonómica de museos y comprometiendo también inversiones.

El año 99, después de numerosas vueltas que no llegaron a ninguna parte, fue el año en el que las cosas empezaban a ver luz. Con José Luis Rubió, se daba a conocer el primer boceto del proyecto de Moneo, el Gobierno de Aragón comprometía los 150 millones que inicialmente se habían presupuestado. Santiago Lanzuela, en su último acto oficial antes de dar el relevo a Marcelino Iglesias, firmaba los estatutos de la fundación Beulas.

Con el cambio de gobierno, pareció quedar algo en el aire el apoyo del ejecutivo autonómico al proyecto. Eso fue hasta el momento en el que definitivamente se dio un espaldarazo. El Gobierno de Aragón pondría todo el dinero, que de 150 millones de pesetas ha pasado a 450 millones en su primera fase, pero la presidencia de Luis Nozaleda tendría que pasar a manos del consejero de cultura, Javier Callizo.

A partir de allí, con dinero, proyecto, terreno, fundación sólo ha habido que esperar los plazos pertinentes para sacar las obras a conscurso, exposición pública y adjudicación. A partir de hoy, 10 de septiembre de 2001 esperamos hablarles de un buen ritmo en las obras, y de la inauguración de la primera fase del museo en el año 2003.

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