Cartas al director: Carta a la iglesia que peregrina en Huesca (Juan José Omella)

Juan José Omella Omella, el Obispo de Barbastro-Monzón y Administrador Apostólico de Huesca.

Queridos sacerdotes, religiosos, religiosas, monjas y laicos cristianos de la Iglesia que peregrina en Huesca:

Mis primeras palabras al recibir la noticia de que el Santo Padre me nombra Administrador Apostólico de vuestra Diócesis no pueden ser otras que las del Salmo 88,2: Las misericordias del Señor cada día cantaré. Cada día, a partir de ahora, mi oración agradecida y mi alabanza estarán especialmente unidas también a la Iglesia de Huesca. Sé que esta nueva situación pastoral servirá para nuestro bien y el de toda la Iglesia, porque todo lo que acontece en nuestra vida es siempre para nuestro bien (Cf ICor 4,7).

Y mi canto está envuelto de temor y de temblor por la gran responsabilidad de acompañar a las dos Iglesia hermanas de Barbastro-Monzón y de Huesca. Temor y temblor porque se duplican las responsabilidades. Temor y temblor porque habéis tenido durante treinta y dos años, como padre y pastor , a D. Javier Osés, hombre y cristiano de rica y honda personalidad humana y creyente. Gracias, D. Javier, por su vida entregada a Huesca; gracias por su testimonio de vida sencilla y generosa; gracias por haber sabido compartir el dolor y el sufrimiento de los enfermos. Pido al Señor que le fortalezca en su enfermedad y que no le falte nunca, junto con la oración, el cariño que siempre le habéis mostrado. Estoy seguro de que su testimonio y sus palabras permanecerán en vuestros corazones durante mucho tiempo.

Durante el tiempo que el Señor me conceda estar con vosotros no quiero ser otra cosa que servidor. Quiero seguir el ejemplo de nuestro Maestro, Jesucristo, el Hijo de Dios. Después de haber lavado los pies a los apóstoles nos dejó este mandato: Os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros (Jn 13,16). Mi tiempo y mi persona son para vosotros. Sé que estaré condicionado por mis limitaciones personales y por tener que compartir la responsabilidad pastoral con la Diócesis de Barbastro-Monzón, pero cuento con el equipo de gobierno, el Vicario General y el de Pastoral; con los Delegados Diocesanos; con los sacerdotes, religiosos, religiosas; con los distintos Consejos de Pastoral; con los distintos Movimientos y Asociaciones Apostólicas; con la oración de todos los cristianos de Huesca, especialmente de los monasterios de vida contemplativa. Cuento verdaderamente con todos vosotros, pues todos somos responsables de la acción misionera de la Iglesia.

En estos momentos, quisiera que resonasen bien fuerte en nuestros corazones las palabras que el Santo Padre, Juan Pablo II, dirigió a los cristianos del mundo entero al comienzo de este milenio: Duc in Altum! "Boga mar adentro" (Lc 5,4). En este momento histórico que nos toca vivir, tiempo de gracia y de misericordia, con las pobres redes que llevamos entre las manos, pero confiando plenamente en el Señor, también yo quiero decir, y espero que vosotros lo digáis conmigo, en tu palabra echaré las redes (Lc 5,5). Poniendo nuestra confianza en el Señor, empezaremos el curso pastoral tratando de adentrarnos en el misterio maravilloso del amor de Dios, respondiendo a la llamada universal a la santidad y tratando de ser sal de la tierra y luz del mundo, de manera que todos den gloria a nuestro Padre que está en los cielos.

Que Santa María, la Virgen del Pilar , Estrella de evangelización, nos acompañe con su maternal solicitud.

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