Carta al director: Programas electorales

Salvador Plana Presidente de la FAMP

Acaban de cumplirse dos años de la constitución de las corporaciones locales surgidas de las elecciones municipales de junio de 1999, nos encontramos pues a la mitad del camino, cruzando el ecuador del mandato para el que nuestros respectivos vecinos nos otorgaron su confianza.

Es buen momento para hacer balance del cumplimiento del programa electoral que cada candidatura municipal planteó entonces y reflexionar sobre las posibilidades de llevar a cabo los compromisos adquiridos para satisfacer las expectativas que en su día generamos.

Estamos en la mitad del recorrido, pero queda por delante la parte más interesante en la gestión de un ayuntamiento; la más gratificante si consideramos que para la realización de cualquier proyecto es necesario un tiempo de preparación y planteamiento que generalmente es mayor que e1 de ejecución.

Sin embargo, en política local haber superado la zona más dificultosa de la travesía no garantiza que lo que queda por cubrir sea una cuesta abajo; todos sabemos el esfuerzo y la dedicación que requiere sacar adelante la gestión de un ayuntamiento: a menos medios, más trabajo.

Por otra parte, en este periodo, los representantes municipales nos hemos visto involucrados en la dinámica de la comarcalización, una experiencia novedosa que ha hecho que nos apartáramos de la visión localista que lleva consigo el ayuntamiento, para plantearnos la inclusión en una estructura administrativa más amplia que apuesta por la descentralización de servicios y concede un mayor nivel de autogobierno a las propias entidades locales.

El desarrollo de las comarcas aportará madurez política a los gobernantes locales y supondrá un incremento de las responsabilidades a la hora de decidir las inversiones que realizamos en nuestro territorio, la localización de los diferentes servicios públicos y la gestión de las competencias que corresponda asumir.

En este paso del ecuador, además de felicitamos, los alcaldes y concejales podemos renovar la voluntad de servicio a nuestros vecinos, algo a lo que todos nos obligamos desde la libertad.

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