La Comarca del Alto Gállego

En su término se incluyen el turístico Valle del Tena y el Serrablo, cuyo principal motor económico e industrial es Sabiñánigo y el Balneario de Panticosa. Sus propiedades fueron disfrutadas ya por los romanos, sin embargo, su verdadera explotación a nivel turístico internacional se daría en 1920, poco antes de la inauguración de las primeras instalaciones de la estación de esquí de Candanchú, en 1927. En 1964 se llevó a cabo la construcción de las estaciones de Formigal, Panticosa y Astún, perteneciente éste último a la comarca jacetana.

Su diversidad de paisajes aporta, aparte del esquí, una gran expectativa para la promoción de un turismo más afluyente, y la solución a la salida de la crisis de los últimos años.

También esta comarca ha sido denominada como "Cuna de Aragón", y sus tierras fueron ocupadas y explotadas por pastores neolíticos, guerreros celtas y vascones, jacetanos, terratenientes romanos, desde clérigos hasta contrabandistas, cuyas huellas perduran hasta nuestros días. De toda esta fusión de gentes y culturas merece la pena destacar el megalitismo en el valle del Tena, dolmen de Santa Elena; las iglesias mozárabes del siglo XI entre Sabiñánigo y Biescas, derivando después en el incipiente estilo románico (San Bartolomé de Gavín). Mención aparte merece también el peculiar estilo de la arquitectura popular pirenaica, representada con perfecta conjugación de sentido práctico y belleza en pueblos como Búbal, por poner uno de los muchos ejemplos.

En el valle del Tena, junto al balneario de Panticosa, podemos acceder a una serie de picos de gran atractivo para los montañeros: Picos del Infierno, Garmo Negro, Argualas, Balaitus, etc.

El clima de esta región sufre variaciones a lo largo de las estaciones; la nieve irrumpe en las praderas de las montañas durante el mes de noviembre, más abundante todavía en los meses siguientes. No es de dudar que la población quede seriamente mermada a causa de las bajas temperaturas, y sus gentes se dediquen esencialmente a la ganadería, la agricultura y la explotación forestal. Sólo hasta hace unos años apareció un factor nuevo que aumentaría la escasa fuente de ingresos: el turismo.

En resumen, un entorno natural que combina magistralmente la arquitectura popular con el enorme atractivo de la naturaleza en estado puro; sin duda hará las delicias de todo espectador

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