España ha incumplido los objetivos de la ley de envases, según ecologistas en acción

A pesar de la ausencia de datos oficiales, Ecologistas en Acción estima un aumento en la generación de residuos de envases del 25% entre 1997 y 2000

El pasado 30 de junio finalizó el plazo contemplado en la Ley 11/1997, de Envases y Residuos de Envases, para alcanzar los objetivos de reducción y reciclado contemplados en la misma, que eran: un 10% de reducción sobre la cantidad generada en 1997, y entre el 25% y el 45% de reciclado, con un mínimo en este último caso del 15% para cada material (vidrio, papel y cartón, plásticos, acero, aluminio y madera). Además, la Ley expresaba otro objetivo de valorización (entre el 50% y el 65% de los residuos de envases, en peso), dirigido a impulsar la incineración.

Hasta la fecha no se ha presentado ningún informe por parte del Ministerio de Medio Ambiente sobre el grado de cumplimiento de estos preceptos. Incluso el Gobierno, que viene incumpliendo sistemáticamente la obligación de informar anualmente a los consumidores y ecologistas de la aplicación de la Ley, ha denegado expresamente a Ecologistas en Acción el acceso a los informes de los Sistemas Integrados de Gestión de Envases (SIG) autorizados en nuestro país, que gestionan la recogida de estos desechos. Finalmente, la Comisión Mixta de Envases y Residuos de Envases prevista por el Reglamento que desarrolla la Ley ni tan siquiera se ha llegado a constituir.

La causa de este ostracismo no es otra que la certeza de que los objetivos de la Ley no se han alcanzado. Entre 1997 y 2000, en tan sólo tres años, la producción de residuos de envases de vidrio no sólo no ha disminuido, sino que ha crecido en un 25% en peso, mientras que los botes de aluminio se han incrementado ¡en un 84%!. No es exagerado suponer que, en estos momentos, la cantidad de residuos de envases de usar y tirar generados se acerque a los 8 millones de toneladas anuales, dos millones más que al finalizar 1997. Este incremento llama más la atención si tenemos en cuenta la significativa reducción del peso medio de los envases vacíos que se ha operado en los últimos años.

Por otro lado, respecto a los objetivos de reciclado, la progresión ha sido casi imperceptible. Cuantitativamente, es cierto que el esfuerzo de colocación de nuevos contenedores de vidrio, papel y envases domésticos ha permitido aumentar el reciclado desde las algo más de 400.000 toneladas de 1997 a las 721.000 de 2000. En términos cualitativos, los avances son mucho más discretos por la explosión en la generación de basuras. La tasa total de reciclado de aluminio, por ejemplo, ha pasado del 19% al 22,6% en el caso de los botes de bebidas (no llega al 10% si englobamos el papel de aluminio), mientras la de vidrio incluso ha disminuido algo desde el 37,3% de 1997.

En resumen, la tasa global de reciclado se mantiene casi invariable en torno a la tercera parte de los envases desechados, a pesar del incremento brutal de su generación en los últimos años, aunque esto no es óbice para que la industria cumpla con el mínimo legal del 25%. Por materiales, cumplen el objetivo del 15% los que ya lo hacían hace 4 años: vidrio, papel y cartón y acero, en buena medida gracias a los recortes y residuos industriales, de más fácil captación. Apenas se perciben progresos en el aluminio, la madera y los plásticos, estos últimos los de más difícil recuperación. Esto quiere decir que, a pesar del punto verde (o precisamente por él), tenemos muchos más envases de usar y tirar en los supermercados, y muchos más residuos de envases en los vertederos y las incineradoras que hace 4 años.

Se confirma así que la estrategia diseñada por la ex-ministra Tocino y las asociaciones de fabricantes para lavar la cara al envase de usar y tirar, a través del punto verde, no perseguía más que incrementar la cifra de negocio del sector, desviando la atención y trasladando los costes ambientales hacia las entidades locales y los ciudadanos en general.

Ante este panorama, Ecologistas en Acción demanda al Gobierno que dé a conocer los datos oficiales sobre el cumplimiento de los objetivos de la Ley de Envases, así como la aplicación de políticas de promoción de los envases retornables, gravando el sobreempaquetado y los envases de usar y tirar.

Según el Ministerio de Medio Ambiente, en 1998 se produjeron en España 6.188.282 toneladas de residuos de envases, el 35,6% del peso total de los residuos urbanos. Los envases de usar y tirar son la fracción de las basuras que más deprisa crece y la que conlleva un mayor derroche energético.

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