Huesca tiene un torero, Tomás Luna

La plaza de toros de Hueca vivió una tarde intensa en el día del patrón, fecha que nadie olvidará, ya que en los anales de la historia estará reflejado el nombre del primer matador de toros oscense en la historia de Aragón y de España.

Tomás Luna tomó la alternativa con el beneplácito de todos sus paisanos demostrando que Huesca tiene un torero.

Con cartel de no hay billetes y funcionando la reventa, saltaron a la plaza de toros de Huesca hasta 8 toros, 7 del hierro de Fuente Ymbro y 1 del hierro de Jandilla lidiado en sexto lugar.

El quinto , y el quinto bis fueron devueltos al estar defectuosos sus cuartos delanteros.

En general, a excepción de los dos últimos, el resto dió poco juego para los toreros.

El resultado final fue:

Enrique Ponce: Silencio y Ovación.

El Juli: 1 oreja y 2 orejas.

Tomás Luna,:vuelta y 2 orejas.

Los astados de Fuente Ymbro no terminaron de responder a las expectativas que empresa, aficionados, y matadores habían depositado en el hierro anunciado.

El peor parado fue Enrique Ponce quien se topó de bruces con un primer toro que se paró sin posibilidad de movimiento , y un segundo con el que hizo todo lo que pudo y un poco más. El toro se quedó corto y no humilló en ningún momento ante ello puso de manifiesto voluntad y la demostración de hacer todo lo que pudo.

El Juli patentó la facilidad de su madura juventud y ante ello el público se rindió.

Pero realmente fue en el quinto ?tris? cuando desplegó todo su repertorio con un buen tercio de banderillas y acortando distancias con un toro al que le pudo en una faena muy firme sin concesiones, sin dudar. El toro le dejó sentirse a gusto aunque sin despistarse.

La tarde fue de Tomás Luna. Con su primero se mostró seguro, sin dejar entrever los nervios de una tarde de tanto compromiso. Como moneda de cambio dejó impresa una gran seguridad.

A su primero lo entendió bien perdiéndole pasos y consintiéndole. La tardanza en caer el toro le privó de mayores.

No sucedió eso en el último toro, al que cuajó con el capote lo mejor de la tarde, ganándole terreno de salida y saliéndose para las afueras con el toro.

En la muleta el torero se sintió a gusto por el pitón derecho, mientras por el izquierdo, lado por el que el toro se quedaba más corto y se frenaba, no dudó en demostrar su ascenso en el nuevo escalafón.

Mató de un estoconazo. Rúbrica a una faena que le valió su primera puerta grande como matador de toros.

En cuadrillas destacaron Pablo Ciprés y Jesús Arruga.

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