Discurso del presidente de la DPH en el día de la provincia en San Lorenzo

En este San Lorenzo de 2001 Huesca no se ve a sí misma como se veía hace un año.

Lo sentimos los que vivimos aquí y nos lo dicen quienes esporádicamente nos visitan. La autoestima de los altoaragoneses ha aflorado de manera irreversible.

Porque valorarse a uno mismo, reivindicar un derecho tan básico como el DERECHO A SER, es un síntoma de legítima ambición y de vitalidad social.

Cuando los altoaragoneses nos rebelamos ante un Plan Hidrológico Nacional, articulado sobre el trasvase del Ebro, estamos reivindicando nuestro derecho al futuro en pie de igualdad con otros territorios.

No planteamos crecimientos imposibles de sostener, ni queremos alzar nuestro crecimiento sobre el expolio de los recursos naturales de otras Comunidades Autónomas, como antaño se hizo con nuestro territorio cuando no teníamos ni siquiera el derecho a opinar.

Hoy los altoaragoneses sabemos que es injusto tildarnos de insolidarios.

Los responsables públicos aragoneses no somos culpables pero sí responsables de organizar nuestro territorio a corto y largo plazo y de querer vivir al amparo de los recursos que este nos proporciona.

Defendemos y defenderemos firme y legítimamente un futuro para este territorio y sus gentes, un futuro para los agricultores altoaragoneses, un futuro para nuestra industria, un futuro para nuestro turismo y, en definitiva, un futuro para las nuevas generaciones que pueblen esta tierra.

Hoy día 12, las Fiestas de Huesca ceden el protagonismo institucional a la provincia y a los Alcaldes.

Son ellos los que están en contacto directo y diario con el ciudadano atendiendo sus peticiones y resolviendo sus problemas en una labor callada y comprometida.

También, y casi me atrevería a decir que principalmente, el futuro de todos y cada uno de nuestros municipios se construye con infraestructuras y carreteras, ya que un magnífico territorio como es el nuestro si es inaccesible acaba por desaparecer entre la maleza.

Las comunicaciones son básicas para el desarrollo.

Tan importantes son obras como la autovía Pamplona-Huesca-Lérida, la carretera Nacional-260, o las obras de ferrocarril pendientes e históricamente demandadas por los habitantes de esta tierra, como esas otras obras que veremos pasar a ?Alta Velocidad? y a ?gran altura?.

Obras que, por otra parte, ni acaban de tomar tierra, y mucho menos de responder a las necesidades reales de estructuración y de ordenación territorial del Altoaragón, fundamentos básicos y racionales que debería tener cualquier proyecto de comunicación.

Pero, además de esta ilusión y de creer y trabajar por nuestro futuro, también soy consciente de las terribles pérdidas que hemos sufrido en este último año. Pérdidas en unos casos naturales y en otros, impuestas por el fanatismo de una execrable minoría.

Hemos sufrido muy de cerca el terrible azote del terrorismo en gente buena y amante de la libertad y de la democracia.

Y hemos tenido que lamentar la triste pérdida de un compañero de corporación tras largos meses de enfermedad.

Hoy no está con nosotros, por primera vez en unos Sanlorenzos, Manuel Gil Solana, quien formó parte de esta Corporación durante casi una década, y que no faltó nunca a este día de convivencia de los Ayuntamientos de la provincia en la capital de Huesca.

Durante este tiempo, la mayor parte de su actividad la desarrolló en el área de Servicios Sociales y Sanidad, siendo uno de los más fervientes defensores de la unificación autonómica del servicio, y por extensión, de la puesta en marcha de todo el complejo y delicado pero fundamental proceso de transferencias sanitarias.

Hombre respetado por todos, fue un firme defensor de las políticas sociales de igualdad, de la recuperación de los pueblos más aislados y de las ayudas a los habitantes que apostaron por quedarse en sus pueblos de origen.

Vaya para él el más caluroso y sincero agradecimiento.

También ha sido un año en el que hemos sufrido la vehemencia de las lluvias torrenciales y del devastador fuego en un territorio donde el hombre, generación a generación, ha ido ganando poco a poco su espacio vital.

El agua azotó los valles de Sobrarbe y el fuego recorrió el Reino de los Mallos.

El panorama desolador que tras sí dejan no debe conducirnos a la desesperanza cuando en otros tiempos, otros hombres y mujeres con menos medios pudieron hacerle frente.Hoy nosotros, Administración y administrados, podemos y debemos, encontrar una pronta solución.

Pero debemos también reflexionar de cara al futuro a medio y largo plazo.

Pienso en las abandonadas tareas de limpieza y mantenimiento de los cauces de los ríos.

Pienso en las labores tradicionales de aprovechamiento y saneamiento de los bosques y en la labor callada y constante de limpieza de praderas y montes que llevaban a cabo gana deros y agricultores.

Pienso en como responden las repoblaciones con plantas ajenas al medio ante situaciones como las vividas.

Pienso en el frágil equilibrio en el que Hombre y Naturaleza han convivido generación tras generación en esta provincia.

Pienso en esas prácticas tradicionales casi olvidadas y sometidas a una persecución a veces injusta, que han sido las que hoy nos permiten disfrutar de la naturaleza que conocemos.

Esas prácticas son necesarias y son, probablemente, lo más cercano a lo que llamamos ?desarrollo sostenible?, prácticas, que por otra parte, ya realizaban nuestros padres y abuelos sin haber inventado este concepto.

Temas en los que URGE SENTARSE A HABLAR Y A ACTUAR de cara a proteger uno de los tesoros más preciados de nuestra provincia como es la Naturaleza, en muchos casos, medio de vida de las gentes del Altoaragón.

Con todo ello, lo único que reivindico, y reivindicamos desde aquí, es acceder a un futuro en el que todos los pueblos y todos los territorios tengan sus propios derechos.

Un futuro que debe diseñarse desde todas las Administraciones públicas que tienen la responsabilidad y la obligación de crear y proporcionar recursos suficientes a sus ciudadanos, para que se desenvuelvan dentro del marco constitucional de igualdad de oportunidades.

Y ello no es posible sin recursos económicos.

Unos recursos de los que parte ya se ha conseguido trasladar del Estado a las Comunidades Autónomas en un reciente acuerdo.

Ahora queda la no menos importante labor de conseguir que los Ayuntamientos reciban/recibamos directamente las cuotas correspondientes del Fondo Local del Estado de cara a hacer más ágil la gestión municipal.

Una dotación económica que hará que la autonomía local sea una realidad y que la prestación de servicios al ciudadano, asumida desde los municipios más allá de sus competencias y recursos, pueda darse de un modo digno.

Si esta noticia se produjese en breve, seguro que serían unos Sanlorenzos inolvidables para todos nosotros.

Gracias a todos por su atención y feliz jornada.

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