La feria taurina oscense resucita. Además el adiós de Espartaco apoteósico

La tercera de feria resultaba altamente positiva para todos los aficionados que han llenado el coso oscense.

La fiesta volvió por sus fueros principalmente por la materia prima y el buen juego que dieron los toros de Javier Pérez Tabernero, en especial el quinto de la tarde que sobresalió por encima de sus hermanos.

El resultado final de este festejo fue la salida a hombros de Espartaco y Jesulín de Ubrique., en compañía del ganadero.

ESPARTACO. 2 orejas y 2 orejas.

JESULIN. 1 aviso con oreja en cada uno de su lote.

MANUEL CABALLERO: 1 OREJA Y 1 AVISO CON OVACIÓN.

En cuadrillas destacó José Antonio Carretero y Antonio Caba.

La tarde no pudo ser mejor para el espectáculo y para los propios aficionados que salieron satisfechos del festejo al que asistieron.

La tarde comenzó con un homenaje a Espartaco quien realizó el descubrimiento de una placa que recordará en el patio de cuadrillas la trayectoria de este torero en Huesca y el cariño especial que le tiene esta afición.

Y tal como empezó de bien la tarde continuó, porque Espartaco se mostró en un gran momento y con ganas más que de dejar la profesión de dar continuidad a la misma.

A su primer toro le realizó una faena con chispa con la que el público vibró, el toro se dejó y sin dar problemas le facilitó la labor..

En su segundo realizando un toreo más cuajado , fue centrando la despistada embestida del astado hasta meterlo en la muleta, para así demostrar con técnica y solvencia un toreo con el que se sintió muy a gusto.

Jesulín de Ubrique dejó constancia de su madurez y reposo taurino en esta nueva etapa. Tuvo un buen lote, el mejor de la tarde.

Su primero poseyó fijeza y calidad, con él ejecuto un toreo sereno y sin prisas.

Su segundo un toro excelente con movilidad, transmisión, motor y prestancia, el torero quiso y pudo agradar al público a pesar de que a veces, y dada las excelentes características del toro, diera la sensación de haber podido dilatar la lidia. No se sobrepasó y así las cosas logró acompañar a Espartaco por la puerta grande.

Manuel Caballero le tocó el toro más mansote de la tarde, este lidiado en tercer lugar, le tuvo que plantar cara en las tablas, terrenos únicos en los que el astado se sentía a gusto. Cortó una oreja con la efectividad de la profesionalidad.

En su segundo un toro con más genio que sus hermanos, le perdió pasos y le ligó tandas corriendo la mano para embarcar sus embestidas. Hizo guardia con la espada y eso le privó de salir a hombros por la puerta grande.

En definitiva la tercera de feria tuvo grandes alicientes para la afición, quien no se aburrió en ningún momento a pesar de estar sentados dos horas y media en las gradas de la plaza de toros de Huesca.

La corrida nos ha devuelto la esperanza para seguir yendo a los toros.

ADIOS ESPARTACO, ADIOS.

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