Las palabras de juglar conquistaron al público de Villanúa, Artieda, Canfranc y Santa Cruz de la Serós

El encuentro de narradores es una de las actividades paralelas a los conciertos que organiza el Festival del Camino de Santiago

Aunque la esencia del festival del Camino de Santiago sea la música antigua, el certamen ha pretendido siempre buscar otras alternativas que lo pudieran hacer cada vez más atractivo. En esta décima edición, además de los conciertos, se han programado tres actividades algo diferentes a los conciertos: palabras de juglar, unas jornadas gastronómicas y un mercado medieval. La primera de ellas ha sido un rotundo éxito y se ha desarrollado del 9 al 12 de agosto en las plazas de Villanúa, Artieda, Canfranc y Santa Cruz de la Serós. Más de 1.200 personas se han acercado hasta los lugares donde se realizaba este encuentro de narradores que ha pretendido recordar la enorme importancia que tuvo la tradición oral en la Edad Media.

José Manuel Garzón, Paula Carvalleira y Mariano Martínez conquistaron a un público (predominantemente familiar) ensimismado por la narración de sus cuentos. En la plaza sólo se oían las voces de los tres profesionales, únicamente interrumpidas cuando alguno de ellos increpaba a los asistentes. Los narradores ofrecieron un extenso repertorio, de más de una hora de duración, en el que hubo espacio tanto para originales versiones de cuentos infantiles como el de Caperucita Roja o los 7 cabritillos como para historias populares y tradicionales. Se atrevieron incluso hasta con un pequeño fragmento del Libro de Buen Amor, del Arcipreste de Hita.

La gastronomía también tiene un hueco en el Festival del Camino de Santiago. Hasta el 18 de agosto, 12 restaurantes de la zona por la que transcurre la ruta jacobea en Aragón, ofrecerán un menú asequible compuesto de productos típicos de la región. Estas son las segundas jornadas gastronómicas que el Festival realiza junto con la Asociación de Hostelería de Huesca. Participan la Borda Changalé, de Ansó; el hostal Rincón de Emilio, de Berdún; el hotel Edelweiss, de Candanchú; el hotel Santa Cristina de Somport, de Canfranc; el hotel el Mesón, de Castiello de Jaca; el restaurante Serbal, de Hecho; el Mesón Cobarcho, de Jaca; la Cocina aragonesa, de Jaca; el aparthotel Oroel, de Jaca; el Gran Hotel, de Jaca, el restaurante Vinacua, de Sos del Rey Católico; y el restaurante Un-castello, de Uncastillo-.

Otra de las actividades paralelas a los conciertos es el mercado medieval, que tendrá lugar en el centro histórico de Jaca, en la plaza del Marqués de la Cadena, los días 18 y 19 de agosto. En él se representarán numerosos oficios como escribanos, zapateros, sopladores de vidrio o forjadores y habrá venta de todo tipo de productos. El mercado medieval incluye también diversas animaciones como cuentacuentos, magos, juegos de malabares, talleres para niños o juglares. Los Titiriteros de Binéfar serán los encargados de inaugurar y clausurar el mercado medieval. Este año, por primera vez, la Escuela de Música de Jaca participará en los pasacalles.

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