Gavin acogerá el 2 de Septiembre el día de la comarca del Alto Gállego

La localidad elegida en esta edición del 2001 es Gavín, recordar que la quinta jornada se llevó a cabo en Tramacastilla de Tena.

Los actos darán comienzo a las doce y media de la mañana con la recepción de autoridades en el Ayuntamiento, está confirmado que asistirán el Vicepresidente del Gobierno de Aragón, José Ángel Biel, y la práctica totalidad de Alcaldes y Concejales de la Comarca.

El programa se completa con comida popular, animación infantil, exposiciones y la actuación de la Asociación Musical ?Chicotén? de Sabiñánigo.

COMARCA DE ALTO GÁLLEGO Comarca conocida antes con el nombre de "Viello Aragón (Viejo Aragón), junto con la actual Jacetania, que abarca parte del Pirineo occidental aragonés. En su término se incluyen el turístico Valle del Tena y el Serrablo, cuyo principal motor económico e industrial es Sabiñánigo. Cuenta además con el popular Balneario de Panticosa (uno de los mejores de Europa). Sus propiedades fueron disfrutadas ya por los romanos, sin embargo, su verdadera explotación a nivel turístico internacional se daría en 1920, poco antes de la inauguración de las primeras instalaciones de la estación de esquí de Candanchú, en 1927. En 1964 se llevaría a cabo la construcción de las estaciones de Formigal, Panticosa y Astún, perteneciente éste último a la comarca jacetana.

Su diversidad de paisajes aporta, aparte del esquí, una gran expectativa para la promoción de un turismo más afluyente, y la solución a la salida de la crisis de los últimos años.

También esta comarca ha sido denominada como "Cuna de Aragón", y sus tierras fueron ocupadas y explotadas por pastores neolíticos, guerreros celtas y vascones, jacetanos, terratenientes romanos, desde clérigos hasta contrabandistas, cuyas huellas perduran hasta nuestros días. De toda esta fusión de gentes y culturas merece la pena destacar el megalitismo en el valle del Tena, dolmen de Santa Elena; las iglesias mozárabes del siglo XI entre Sabiñánigo y Biescas, derivando después en el incipiente estilo románico (San Bartolomé de Gavín). Mención aparte merece también el peculiar estilo de la arquitectura popular pirenaica, representada con perfecta conjugación de sentido práctico y belleza en pueblos como Búbal, por poner uno de los muchos ejemplos.

En el valle del Tena, junto al balneario de Panticosa, podemos acceder a una serie de picos de gran atractivo para los montañeros: Picos del Infierno, Garmo Negro, Argualas, Balaitus, etc.

El clima de esta región sufre variaciones a lo largo de las estaciones; la nieve irrumpe en las praderas de las montañas durante el mes de noviembre, más abundante todavía en los meses siguientes. No es de dudar que la población quede seriamente mermada a causa de las bajas temperaturas, y sus gentes se dediquen esencialmente a la ganadería, la agricultura y la explotación forestal. Sólo hasta hace unos años apareció un factor nuevo que aumentaría la escasa fuente de ingresos: el turismo.

Centrándonos en el Balneario de Panticosa, cuyas saludables aguas ofrecen desde 1.646 un lugar de descanso y reposo, enclavado en una espléndida pradera a 1.636 m. de altitud y formado sobre un macizo granítico. Posee cinco manantiales de aguas nitrogenadas, oligometálicas y sulfurosas cuyas propiedades naturales lo convierten en uno de los principales balnearios de Europa. Sus aguas, principalmente hipertermales y escasamente sulfhídricas, son perfectamente indicadas para el tratamiento de todo tipo de afecciones hepáticas, renales, digestivas, respiratorias, reumáticas, etc. Además, durante el invierno, sus praderas se convierten en una pista adecuada para practicar el esquí de fondo.

En el valle del mismo nombre abundan también los lagos de alta montaña, llamados ibones, entre los que se encuentran de forma destacada los Lagos Azules, el de Ip, Estanés y Acherito. Al igual que prácticamente el resto del Pirineo, estos valles son último refugio de especies como el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), el buitre leonado (Gyps fulvus), el águila real (Aquila chrysaetos), sin olvidar al celosamente protegido oso pardo (Usus arctos pirenaicus) y una gran variedad de variopinta y admirable fauna salvaje.

Nos queda por último el Serrablo, cuyo motor industrial y comercial se centra en la próspera comarca de Sabiñánigo. Esta localidad fue durante la mayor parte de su historia una pequeña aldea de la depresión intrapirenaica de apenas 100 habitantes. A comienzos del siglo XX llegó hasta sus términos la vía férrea que comunicaría Zaragoza con Francia y Canfranc. El crecimiento de la población se incrementó de forma sorprendente hasta convertirse en una ciudad de unos 10.000 habitantes.

Su combinación climatológica y latitudinal le otrorga una diversidad paisaijística fuera de lo común, pauta que marca también la nota dominante del resto del Serrablo. Además, cuenta también con la no menos importante atracción turística que fluye en el hermoso paraje natural de Biescas.

En resumen, un entorno natural que combina magistralmente la arquitectura popular con el enorme atractivo de la naturaleza en estado puro; sin duda hará las delicias de todo espectador.

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