Oración a San Lorenzo

Querido patrón Lorenzo: A estas horas de la tarde, cuando el cielo se va oscureciendo para llorar estrellas, la Osca eterna, esa que años antes de nuestra Era recibiera del caudillo Julio César en sus "Comentarios" una serie de loores, además del título de Urbs Victrix, cierra la primera conmemoración Laurentina del nuevo milenio y lo hace postrándose ante ti, elevando la oración de un pueblo que sabe de alegrías y glorias, pero también de dolores y fatigas. Hoy se abre un año nuevo ante nosotros, quedan por delante 360 días para los cuales te pedimos trabajo y desarrollo.

Escucha pues a tu Ciudad, la Comarca y la Provincia, que cual corriente de agua embravecida llega a tus pies, pero esta corriente, esta es de gentes, la mayoría del secano, hijos de la tierra hirsuta que cantó el poeta, pero no por ello dejan de venir a ofrecerte sus frutos con esfuerzo logrados y con sudor regados. Algunos, en los últimos momentos han visto arder en el fuego todos esos esfuerzos, pero están aquí Lorenzo, con la esperanza puesta en tu ayuda y en un mañana revivificador. Llegan camisas blancas, pañuelos verdes, trasmutación festiva de la ropa azul que se dejó en la industria, un sector de nuestra economía cada día más necesitado de tu ~~etidas y escasamente realiz~:--?8ito--de.Un Cano~ ~Iwsporte que haga valer la energía que aquí se genera. Falto de tert"en"()sy espacios que ofrecer a la industria exterior.

Una sinfonía de colores forjada en los vestidos de nuestras gentes, rccucrdos milcnarios de formas y usos de vida, que hoy se retornan para recordar a todo el orbe tu eterna protección a través de los tiempos. Son, parte de un patrimonio cultural que hoy mostramos con orgullo a nuestros visitantes, pero también necesitamos recuperar ese otro patrimonio, el artístico, que mal interpretado se resiste a volver a esta tu tierra. Son los altoragoneses de todas las edades que se acercan a ti, incluidos los niños, oscenses del mañana, más necesitados que ninguno de tu ayuda, protege la enseñanza, titulaciones, investigación, en suma, ayúdeles Lorenzo para que no tengan que desarraigarse en la más temprana edad.

Desde niños nos enseñaron tu ejemplo de fidelidad, una gracia puesta de manifiesto cuando, dirigiéndote a tu obispo le decías ¿Adonde vas, padre, sin tu hijo? y el obispo iba camino del martirio. Todos los obispos, los de ayer y los de hoy, van, cruenta o incruentamente, por una vía de martirio. La cruz pesa sobre sus hombros, es la cruz que les fabricamos los extraños y los propios hijos, aunque no se vean son algunas veces tremendas y pesan sobre su corazón de padre. Hoy, no está presente nuestro obispo Javier, pero en la distancia. en el dolor, está con nosotros elevando esta oración a ti, Lorenzo.

Faltan algunos oscenses, pues este año han sido muchos los que partieron para estar a tu lado, para todos nuestro recuerdo, algunos de ellos tuvieron estrecha relación contigo: el cronista de la ciudad Federico Balaguer, historiador perpetuo de tus gozos y del Santo Grial a ti encomendado, el admirado Pedro Lafuente, vigilante cutiano de tu templo oscense y de las costumbres laurentinas, y Lorenzo Celada, narrador inigualable de las mañanas laurentinas desde las páginas del periódico.

Por último Lorenzo, uniéndonos todos en tu recuerdo te pedimos :

Enseñanos a ser generosos como tu fuiste con los necesitados. A servir a nuestra tierra como ella se merece.

A darnos a los demás sin medida, siguiendo tu ejemplo.

A luchar por nuestros semejantes, sin preocuparnos porque nos hieran

y sobre todo, a no buscar reposo, ni esperar más recompensa, que saber que día a día. tú. Lorenzo. nos proteges.

Bizén d'o Rio Martinez

15 de agosto de 2001

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