Precaución amigo conductor

Cristina Pérez

Situación en uno de los puntos de nuestras carreteras, en este cambio de quincena estival. Situación real desde luego, porque la realidad siempre ha superado a la ficción, incluso, a los anuncios más dramáticos de la D.G.T. : la lluvia no cesa, la visibilidad es media, la velocidad de los vehículos que circulan no es demasiado alta al llegar a una curva algo cerrada donde termina un doble carril, un Ceda al Paso que ni se ve y el aturdimiento de algo que se nos echa encima de forma violenta. El drama acaba de comenzar y en dos segundos se desencadena el accidente.

Coches que paran en medio del diluvio, luces de avería para avisar al resto de conductores, alguien que sale de estampida de su coche con un teléfono móvil (santos teléfonos móviles), gritos, una niña que llora en brazos de su madre empapadas las dos en el arcén de la carretera, un hombre que intenta escaparse de un monstruo de amasijos de hierros y en el otro extremo un coche parado casi partido en dos y dentro de el, el milagro, el conductor inmóvil agarrado al volante mirando alrededor sin mirar, sin poder salir de su asiento pero vivo. Todos vivos. Todos acaban de volver a la vida.

Mientras llegan los servicios de urgencia, un ciudadano organizado, hace el papel de guía y comienza a poner orden al taponamiento de circulación. Poco a poco se van quedando los imprescindibles, y dos chavales que salen de una furgoneta y se dedican a quitar los restos de los vehículos siniestrados que han quedado esparcidos en medio de la calzada. Entre ellos una muñeca barbie vestida de sirena y tres bolsas de palomitas, pero esta vez su dueña, la niña que no se despega de su madre, volverá a jugar y cuando su edad se lo permita recordará que en una ?operación salida? de agosto volvió a nacer gracias a la providencia, a la suerte, o a ese ángel de la guarda que siempre anda pendiente de los críos.

Vaya este articulo dedicado a todos los ciudadanos solidarios que logran llenar esos primeros minutos de pavor de los accidentados con palabras de consuelo y de ánimo. Es la mejor enseñanza de que no estamos solos. Por mucho que nos empeñemos. En cualquier caso, amigo conductor, precaución.

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