El Primer Festival

Cristina Pérez

Fue el primero. También. Igual que el Palacio de Congresos. Así son las cosas. Y tuvo como rúbrica la de Armando Abadía . Porque pretendió que Jaca fuera una ciudad distinta, una ciudad que ?sonara? más allá de esos Pirineos por los que luchó para que fueran puente y nunca barrera. El Festival, allá en el inicio de los sesenta, marcaba un encuentro que tenia sus primeros pasos siglos atrás en el pastoreo compartido por los valles , en una cordillera unida por muchas más cosas de las que le podían separar. Y el punto de encuentro del folclore fue la mejor excusa para un ir y venir por el puerto del Somport, para pasar de un frontón con apenas media docena de grupos de Oloron y Jaca , hasta llegar a multiplicar por cinco su población en un solo día.

Lo que comenzó como una cita para la que se buscó el lema de ?hermandad, amor y paz?, se ha convertido en el hermano mayor de los muchos festivales que han ido surgiendo por nuestra Comunidad Autónoma, alguno incluso, intentando hacer un calco del Jaca.

El Festival Folclórico de los Pirineos ya está en el pabellón, en el Palacio de Congresos, en la carpa, en la Plaza de Biscós pero sobre todo este Festival tiene su mejor escenario en la calle. Es allí en el mismo plano en el que se encuentra el público, es en la calle donde el contacto es tan caliente que más de uno ha notado un muelle debajo de sus pies y se ha lanzado a menear la cintura invitado por los danzantes.

Cuando el Festival llega a Jaca, los jacetanos, intentan como pueden compartir esta pequeña ciudad, compartir aparcamientos, compartir terrazas, compartir manantiales, compartir la paciencia en las colas del súper, de la farmacia o de la panadería.

El Festival ha llegado a Jaca. Este fue el primero. De eso hace treinta y nueve años.

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