Cartas al director: La calidad del empleo, un reto permanente

Andrés Esteban Portero, Sº de Empleo y Formación de CC.OO.-Aragón

Cuando observamos las estadísticas relacionadas con el empleo, hay una hacia la que rápidamente ponemos nuestra atención: los datos del paro. Tal vez por años de convivir con el paro, tal vez por que sabemos lo que se esconde detrás de cada persona que está en esa situación, o tal vez por el reto de alcanzar el pleno empleo, pieza clave para una sociedad más justa.

Si analizamos los datos de Aragón en relación con el paro observamos con satisfacción como ha ido descendiendo, con las subidas y bajadas propias de los ciclos de contratación, pero en definitiva bajando. Bajando hasta alcanzar unas tasas que nos hablan prácticamente de pleno empleo masculino y unas de las mejores del Estado en su conjunto. Ante esos datos: ¿Dónde están los problemas del empleo en Aragón y cuáles son nuestros retos?.

En primer lugar debemos desmenuzar la cifra del paro: el paro femenino sigue duplicando al masculino, de 30.656 personas paradas 19.820 son mujeres. Por tanto, el paro en Aragón sigue teniendo rostro de mujer, a pesar de que aumente la contratación de éstas, y lo que es más importante: dada la baja tasa de paro masculino, sólo se podrá hacer frente a las demandas de mano de obra del proceso productivo con la incorporación de la mujer. Con lo cual tenemos una segunda conclusión-reto: el empleo en Aragón pasa por la mujer, o en su defecto por los inmigrantes.

Pero no es suficiente con mirar el paro para conocer la realidad del empleo en nuestra región, hay otro factor que la condiciona mucho más: la tasa de población activa. Porque ¿de qué sirve tener una tasa muy baja de paro, si también lo es de actividad?, y ahí es donde se observa uno de los puntos débiles de nuestra economía.

Aragón, que en general está por encima de la media española en relación al empleo, muestra una de nuestras principales carencias en la tasa de actividad, que estamos por debajo de la media española, especialmente preocupante si lo analizamos por sexos. De tal forma que para que la economía aragonesa sostenga un ritmo de crecimiento importante es imprescindible incrementar la tasa de actividad femenina. Ese es uno de los retos claves en Aragón.

Ese reto, la incorporación de la mujer a la actividad productiva o de servicios, supondría tanto un incremento de riqueza para el conjunto de la región como una mayor estructuración social. Superarlo es una cuestión que nos afecta a todos, empresarios Gobierno y Administración, sindicatos y a la propia estructura familiar, y en el que nos jugamos mucho como sociedad.

Evidentemente no es sólo cuestión de actividad, ni de tasas, sino también de calidad en el empleo; las cifras no pueden enmascarar las rotaciones continuas en las contrataciones, los encadenamientos de contratos en situación de precariedad laboral que impiden desarrollar proyectos personales que requieren de un mínimo de estabilidad. Así no es de extrañar el importante número de contratos que se realizan, 36.323 en el mes de julio, sin embargo cuando buceamos en ellos vemos que sólo el 8,3% son indefinidos, y si continuamos profundizando un porcentaje importante de los mismos son a tiempo parcial; es decir más inestabilidad y precariedad mientras sigue incrementándose el beneficio industrial.

Así pues, y aunque pueda parecer paradójico el paro, en estos momentos, no es el principal problema de Aragón, pero sí el empleo, sus desequilibrios y su baja calidad. Desde CC.OO.-Aragón apostamos por un mayor impulso al Acuerdo Económico y Social para el Progreso de Aragón (AESPA), en especial en algunas iniciativas que éste recoge, como los nuevos yacimientos de empleo o el Plan Integral de Inmigración. Creemos que es importante que se impulse el desarrollo tecnológico de las empresas, la diversificación de la industria, la creación de una Mesa del Automóvil para analizar el sector, la agroindustria y las energías renovables.

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