"La Plaza de San Lorién"

Nuria Garcés

Ya me perdonarán, pero todavía tiene que ser la primera vez que yo oiga a alguien decir que los danzantes bailan en la plaza de San Lorién, que ha ido a comprar flores a la plaza d'o Mercau, que cómo está el tráfico por el Coso Baxo o que qué bien, porque ya han cambiado las farolas de la plaza de Os Tozinos. Eso, por no decir que se les ha hecho cuesta arriba subir la calle de San Francho, o sea, Villahermosa.

Chunta Aragonesista, a rebufo de una proposición que ya presentó hace unos años el grupo municipal de Izquierda Unida, se ha subido al carro de la denominación popular de las calles de Huesca. Eso está bien. Porque la mayoría de los oscenses conocemos esos nombres populares, aunque algunos hayan ido cayendo en desuso y muchos jóvenes no sepan lo que es el Alpargán, o la Pataquera, aunque lo oigan en boca de sus padres, como yo se lo oía decir a la mía. Sí que saben lo que es la Correría, o la calle Ballesteros, o el callejón del Saco o la plaza de Zaragoza.

Pues bien. Si es cuestión de mantener nuestras señas de identidad, aquellos nombres que han ido perviviendo, más allá del oficialismo, rotúlense las calles. Pero parece ridículo, por mucha ley de lenguas que se intente poner en marcha, forzar lo que no es. Si a El Grado, sus habitantes lo llaman Lo Grau hay que aplaudir ese doble nombre. Pero no lleguemos al extremo de rizar el rizo y poner el nombre en aragonés a una plaza o una calle porque los amigos de la Chunta o del Consello d'a Fabla nos quieran hacer creer que queda bien.

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