¿Y qué bendicion buscan estos?

Cristina Pérez

El día diez de agosto salen oficialmente pero, para entonces, un puñado de entusiastas senderistas ya llevarán unos cuantos kilómetros en sus pies. Unos andando otros en coche Bruselas es la meta de la peregrinación en una ruta que se ha dado en llamar ?Marcha Azul?. Los que buscan en Santiago la bendición del apóstol se llaman peregrinos, los que acudían a Tierra Santa se acabaron llamando palmeros y los que a Roma encaminaban sus pasos, romeros. Esta otra peregrinación tiene una meta, Bruselas, y unos santones a los que venerar, los políticos europeos, así que vayan ustedes poniéndole calificativos a estos caminantes .

Oiga ¿y qué buscarán en Bruselas?, porque fíjese usted qué locura, que forma de llamar la atención, de salir en la foto y de armar espectáculo. Qué cosas. Total unos han decidido dedicar sus vacaciones a ir por esas carreteras de dios recordando a los ciudadanos qué es eso de PHN, otros se habrán tenido que buscar la vida para depositar a sus hijos con alguna abuela generosa, para recordar a los santos de las grandes catedrales que los que vivimos en parroquias también tenemos derechos y dignidad, total que otros han roto con su proyecto veraniego y se han liado la pancarta la cabeza para enseñar al resto de peregrinos unas cuantas reivindicaciones tan viejas como el agua mismo.

Quieren que Europa, esa Europa de la que hablamos como si fuera una señora única que decide por todos, pues quieren que Europa no suelte un euro para los planes hidrológicos y que ponga orden desde su capilla a tanto desmadre y que enseñe que debe de haber una nueva cultura del agua más lógica, más de nuevo siglo y más lógica para todos. Y como ya no saben a donde encaminar sus gritos, sus pasos y sus reivindicaciones, pues estos peregrinos han decidido encaminar sus pasos hacia el apóstol belga a ver si logran algo parecido a la compostela.

¡Buen camino, caminantes¡. Que el río esté tranquilo y que las orillas de esta marcha azul sean el descanso que andáis buscando. En este peregrinaje, sin estar , estamos muchos. Los que habitamos entre ríos y aguas bravas, si, pero también los que habitamos entre un futuro tan incierto y tan preocupante que casi da escalofríos pensar en el. Buen camino

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